Iba caminando detrás de una pareja mayor, tomada de la mano, y la mujer dijo: "¿Te diste cuenta de que han vuelto los crisantemos?". Y él respondió: "Me doy cuenta de todo lo que te gusta".
Como sea, estoy llorando en una parada del metro.
El enamoramiento no es amor. Enamorarse no requiere tomar acción, solo sentir. Son emociones que se despiertan ante la novedad, la expectativa y la ilusión por descubrir aquello que no es conocido. El amor es el resultado de seguir ahí a pesar de que los sentimientos cambien, porque importa mantener lo que nos une al otro por encima de todo. Y la diferencia es abismal
La obsesión con "trabajar en uno mismo" antes de tener pareja es la excusa perfecta para el miedo al compromiso. No necesitas un máster sobre ti para vincularte. Las relaciones también son el taller. Pretender llegar "terminado" es una fantasía individualista.
La vulnerabilidad no es una debilidad. Es el puente que construimos para conectar con los demás de forma real y sin armaduras. A veces, la mayor valentía es mostrarse roto.