Mary Queen of Scots loved playing football. The world���s oldest football, which she may have played with, was found hidden behind panelling in her bedchamber at Stirling Castle. (📷: Brian Smith)
@SirNotTomFarmer@Erling Don't worry Scotland. England still haven't learned the lesson of 66 - one West Ham player up front, one in the midfield, and one in defence
Drawing on the two major battles in England in 1066, my uncle has a thesis that England will beat Norway — like they did at the Battle of Stamford Bridge — but later lose to France in the final because they are so beaten up — like they did at the Battle of Hastings.
Jarell Quansah has his red card ban extended to two matches. FIFA will consider an appeal, if the England defender can prove he’s either American or Argentinian or a brown envelope stuffed with cash
Durante el Mundial de 1934, realizado en Italia, Benito Mussolini intervino personalmente en la elección de los árbitros que dirigían los partidos de la selección italiana. Según las crónicas de la época, el dictador cenaba formalmente con ellos la noche anterior a los encuentros para dejar en claro qué se esperaba de su actuación.
En el partido de cuartos de final contra España, el árbitro belga Louis Baert permitió un juego salvaje por parte de los italianos, especialmente contra las principales figuras españolas. El arquero Ricardo Zamora terminó con las costillas rotas. En el desempate posterior, el árbitro René Mercet anuló dos goles legítimos a España; su actuación fue tan cuestionada que la propia Federación Suiza terminó suspendiéndolo de por vida.
En la semifinal contra Austria, el árbitro Ivan Eklind convalidó un gol italiano en una jugada en la que varios futbolistas empujaron al arquero austríaco hacia adentro de la red. Minutos después, el mismo árbitro interceptó con la cabeza un pase que podía derivar en un contraataque claro de Austria. Tras ese partido, Mussolini designó nuevamente a Eklind para dirigir la final contra Checoslovaquia.
La jugada más polémica de la final ocurrió cuando Luis Monti derribó al delantero checo Oldřich Nejedlý dentro del área italiana. La falta parecía un penal evidente, pero Eklind la ignoró y dejó seguir el juego. Antes del silbato inicial, el árbitro se ubicó frente al palco presidencial y realizó el saludo fascista dirigido a Benito Mussolini.
Italia ganó el partido por 4 a 2.
No sé por qué se me vino a la memoria esta serie de datos sobre un tema que no es el mío, como es el caso de los deportes.