Tengo un bote de ají que está por explotar... Dios, creo que debería tirarlo porque no sé cuánto tiempo más estará así, es prácticamente una bomba biológica
Tengo un bote de ají que está por explotar... Dios, creo que debería tirarlo porque no sé cuánto tiempo más estará así, es prácticamente una bomba biológica
En Piura, el dengue vuelve a golpear fuerte. En lo que va del año, la región ya registra 2,231 casos: más del triple que el año pasado (+209%). Hoy es una de las más afectadas del país, solo detrás de San Martín y Ucayali (MINSA, 2026).
Las provincias más golpeadas son Piura, Sullana y Morropón. En esta última, los casos aumentaron más de 40 veces frente al año anterior (MINSA, 2026).
Pero el dengue no avanza solo por el calor o las lluvias. Es cierto: la humedad, la acumulación de agua y el Fenómeno El Niño crean el escenario perfecto para que el mosquito se reproduzca. Pero en Piura hay otro factor clave: muchas familias no tienen agua todo el día.
Solo 1 de cada 10 hogares en la región cuenta con agua las 24 horas (INEI, 2025). Eso obliga a muchas familias a guardar agua en baldes, cilindros o recipientes. Y si no están bien tapados o tratados, pueden convertirse en criaderos del mosquito.
El problema se agrava cuando la enfermedad llega a un sistema de salud que ya está al límite. En Piura, el 95.8% de los centros de salud de primer nivel opera con capacidad inadecuada (SUSALUD, 2025). Así, lo que pudo prevenirse a tiempo termina llenando hospitales, complicando tratamientos y elevando costos.
Frenar el dengue no es solo fumigar cuando los casos suben. Es prevenir antes: eliminar criaderos, asegurar agua segura, fortalecer los centros de salud y avanzar con vacunación y nuevas estrategias de control.
Porque el dengue no aparece de la nada. También crece donde faltan servicios básicos, prevención y respuesta oportuna.
¿Qué ves en tu zona: se está previniendo a tiempo o se está reaccionando tarde? Te leemos.