Delibes me ha dado la fuerza para revivir mi Substack. En mi última entrada os hablo de él, de hacer balance cuando cumples años y de eso de «llevar el pueblo escrito en la cara (en la mente y en el corazón)».
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Salvando las distancias, pues son épocas muy distintas, la encíclica del Papa me ha recordado a esto. Casualidades de la vida: este discurso se leyó justo un 25 de mayo de 1975.
Conversaciones con Don Juan Ripoll de 72 años, el último ganadero de ovejas guirras de Altea (Alicante). Como su familia, se ha dedicado toda la vida a ello y espera seguir haciéndolo hasta que le pongan “el pijama de madera” y aunque “el campo esté malo como un demonio”.
La odisea diaria del cercanías solo me provoca profundas contiendas existenciales. Huir de Madrid para poder sobrevivir es, sin duda, la única solución.