Don @FigaredoJoseM ofrece datos. simple y llanamente datos. No da opinión ni consigna sentimentalistas. Simpatices más o menos con vox en otros campos creo que deberías escucharlo.
33% de nacidos en el extranjero, sin incluir los hijos de parejas extranjeras, que obviamente el número subiría. Para haceros una idea, "la Hispania visigoda" recibió un volumen de visigodos de entre el 2 y el 4% de la población total. El 10% en las estimaciones más extremas.
La Moral de Estado del credo progresista nos ha convencido de que:
1) Un embrión en el claustro materno es un quiste extirpable. También puede ser una bendición digna de protección. Son opciones que dependen de la autonomía y voluntad libre de su madre.
2) Una mujer es un hombre si quiere serlo, un hombre es una mujer si quiere serlo.
3) Hemos de abrir nuestras fronteras, los seres humanos son aves migratorias con derecho a posarse y ser acogidas donde decidan.
Conclusión provisional, a falta de explorar otros aspectos del credo:
Un manicomio de corrupción moral, disolución de la comunidad política y exaltación del crimen, rodeado de reaccionarios que se resisten a entrar.
Evidentemente, esta no es la primera vez que quieren asesinar a alguien. Es la primera vez que no lo consiguen y nos enteramos. Y no hablo del PSOE desde lo de Calvo Sotelo, hablo de la gente concreta que lo dirige hoy. Y de sus predecesores inmediatos.
Lo de menos no son las mujeres. A ellas, una ideología feminista devenida en moral de Estado las entroniza como propietarias y soberanas de la vida que están gestando. Dadoras de vida, perdonavidas, verdugos, infalibles, "lo que quieran está bien": el despotismo y la tiranía.
Lo de menos son los seres humanos abortados.
@Ciriaco_SPQR Imagino un dossier que ordene sus atentados contra España por tipología: robos de elecciones, «cambios de opinión», presiones a jueces, concesiones a separatas, corrupción económica, homicidios por imprudencia u omisión, etc.
Muy bien explicado. Un atropello formal, por cuanto una Instrucción administrativa altera sustancialmente el contenido de la ley que supuestamente desarrolla.
Incluso para los leguleyos que nada quieren saber del atropello material, debería bastar.
Ayuso aceptaría sustituir a los nacionales delincuentes por extranjeros honorables.
Pero esto se debe a que no tiene ni puta idea de lo que significan una nación y una comunidad política. Para ella, son como explotaciones agropecuarias que sustituyen ganado malo por ganado bueno.
Isaías, ya no es Ud tan joven como para exaltarse con esta exhibición de empoderamiento femenino.
Está Ud ante una gamberra de Estado que de forma arbitraria, por medio de una instrucción emanada de una Dirección General, ha cambiado el alcance de una ley. Y esto, por no entrar en el fondo material del asunto, que obligaría a manejar conceptos básicos, prelegales, jurídicos, de filosofía política, acerca de la naturaleza territorial y restrictiva de la ciudadanía y de una comunidad política, acerca de la distinción entre una comunidad política y la comunidad ética universal. Pero es cansino echar margaritas a los cerdos.
Lo de esta señora es tan viejo como la máxima atribuida al conde de Romanones: "Hagan Uds la ley y déjenme a mí el Reglamento".
Sí, ella es una alta funcionaria. Pero una alta funcionaria corrupta. Una corrupción infinitamente más dañina que la corrupción económica, validada por las arbitrariedades del Poder Ejecutivo, pero velada por todo tipo de delirios ideológicos.
Si alguien conoce a alguna persona de Ceuta que esté dispuesta a contar lo que están viviendo por favor póngase en contacto conmigo o @LaOrdenPodcast.
No habría ningún problema en garantizar la discreción necesaria que necesite quien nos aporte su testimonio.
Se agradece RT.
La religión concebida como un artículo de consumo personal, como el color de la vestimenta, es un disparate habitual en los análisis que, guiados por una ética universalista, se ven obligados a ignorarla. Cómo si el rechazo a una religión fuese tan frívolo como el rechazo al uso de la chilaba. Como si la religión no condicionara los comportamientos que hacen, precisamente, que unos modos de organización social choquen con otros.
Por ejemplo: Hasta 2014 el Código Penal de Marruecos permitía que un violador se librara de su condena si se casaba con la violada. Esta disposición, combinada con la costumbre social y familiar de lavar el honor de la mujer forzándola a cohabitar con el hombre, se convertía en una condena para cualquier mujer agredida. La situación cambió en 2014 por la conmoción causada por el suicidio de Amina Al Filali, para eludir el matrimonio con el hombre que la había violado.
Más de 400 años antes el Concilio de Trento validó las uniones matrimoniales sin el requisito obligatorio del consentimiento paterno. Probablemente la costumbre de recabar tal consentimiento se prolongó durante mucho más tiempo, pero la Iglesia Católica, y con un indiscutible sustento teológico, se inclinó por abolirlo.
Baste esto para entender que la inmigración, necesariamente, supone un problema moral que no se disuelve ni resuelve con invocaciones a una ideología humanitaria. Las leyes no se sostienen o caen por sí solas. Remiten a un contexto social -y por lo tanto , religioso- que alimentan y del que se alimentan.
Los conflictos morales son objetivos, no se capean con la buena disposición de ánimo de las partes. Y toda ideología que, so pretexto de una ética universalista, descuide la protección de las fronteras, es decir, del ordenamiento jurídico y el ethos propio de una comunidad política, se hace corresponsable de un crimen.
La moral de Estado consiste en una perversión profunda de la moral para ponerla no al servicio de la conservación o protección del grupo sino para someterla a los designios de los depositarios del poder político. Para ello, se despliega en dos frentes:
Uno, el más básico, común a toda forma de poder descendente, que necesita apoyos entre la masa de gobernados. Para ello, compra la complicidad de ciertos grupos, devenidos en oligarquías, perros guardianes, que disfrutan de subvenciones y prebendas. O que, simplemente, no padecen las consecuencias de aquello mismo que propugnan. Y por eso lo propugnan. Porque no pueden renunciar al blasón que otorga estar en "el lado correcto de la historia". Organizaciones de la "sociedad civil", medios de comunicación, periodistas, tertulianos. Todos estos grupos son la tropa de moralistas de guardia, que señalan el egoísmo de los refractarios, es decir, de esa población desorganizada y convertida en rebaño administrado por el Estado y pastoreado por los perros a su servicio.
Otro, no menos importante: la inoculación, vía propaganda de Estado, de la mala conciencia entre las ovejas del rebaño. Por esa mala conciencia, el rebaño admitirá cualquier capricho del perro. Aún el más leve quejido será respondido con la admonición de los perros guardianes de la moral de Estado.
Ambos fenómenos, cuando se sincronizan, producen resultados óptimos. Ceuta está siendo un laboratorio de pruebas. Y aquí los perros se están encontrando con mayor resistencia de la esperada. Cunde el desconcierto, el discurso se vuelve caótico, los perros estaban demasiado confiados.
Lo que ocurrirá, no lo sabemos. Pero el tinglado empieza a dar muestras de debilidad.