Toda mujer llega a una edad donde solo quiere estar al lado de un hombre que haya terminado su etapa de niño, de mujeriego, mentiroso, infiel y que se enfoque en él y en ti, en construir algo sano y duradero.
Cuanto más dependes de que todo salga según tu plan, más frágil te vuelves. Los estoicos entrenaban una habilidad distinta: adaptarse. No puedes controlar el viento, pero siempre puedes ajustar las velas. La flexibilidad mental es una forma de fortaleza.
Uno de mis mayores aprendizajes ha sido aprender a quedarme, incluso cuando siento enojo o incomodidad. Antes mi primer impulso era huir, hoy entiendo que si alguien me importa, me quedo. Sentarme a procesar las cosas con madurez es la mayor muestra de que un vínculo me interesa.