Al final de los días, yo también fui malo de algunas historias, que también le he hecho daño a personas que me importaban y que no siempre tomé las decisiones correctas. Acepto mis errores y entiendo que la perfección no existe, que todos tenemos nuestras propias cicatrices.
Siempre he creído que si puedes ir a trabajar a la mañana siguiente después de que te rompieran el corazón la noche anterior, eres indestructible, literalmente ya no hay nada que no puedas hacer.