—Imagino...
Como era costumbre, cuando Alexis cumplía con turnos, el mayor siempre inspeccionaba cualquier rasguño que pudiera haber sufrido su chico en consecuencia.
Le era inevitable dedicar una notable mueca al pensamiento.
Y quizá por eso mismo terminó suavizando el »
——— Rough night...
Lo suficiente como para, además de haber llegado a las tantas, haberse pasado más tiempo del planeado durmiendo lo más profundamente que su cerebro pudo.
——— ¿Qué hay de ti, mhm?
« evidente interés.
Que hubiese ignorado las incógnitas solo despertaba más la curiosidad del coreano.
—Imagino que tu nombre sí me lo dirás, ¿no...? Soy Eros.
Mano extendida buscaría entonces la del contrario.
Efectivamente, y para su suerte, Eros siempre se había mantenido muy alejado de las redes sociales, las noticias y todo lo que hubiese tenido que ver con la actualidad.
—¿Y ha sido tu descanso de cinco minutos el que te ha traído aquí?
Comisuras izó por un instante, con »
"Ya veo."
Debía de admitir que le resultaba cuanto menos foráneo el sentimiento de presentarse como un completo desconocido ante otro. No era algo que ocurriese a menudo, pero siempre que pudiese disfrutar de ello, lo haría.
Con lo cual, negó con la cabeza e hizo un ademán >
Donghyuck continuaría atenciones con cerezos, paseando por el costado de su cuello hasta marcarlo con un nuevo ósculo. Otro, dado en mandíbula y, finalmente, cuando testa foránea se hubo inclinado, arribó sobre pómulo con el más prolongado de todos.
—¿Qué ha pasado?
Fue un bajo y grave gruñido el que danzó entre las cuerdas vocales del británico, haciéndolas vibrar sutilmente.
Su musculatura, tensa, buscó relajarse ante el contacto mientras testa llegaba a reclinarse hacia atrás.
——— Hey...
Qué le ha pasado.
De hecho, no ha dejado margen a que una explicación oral se dé lugar, pues ya está depositando cálidos cerezos contra la piel de su nuca. Asimismo, desde atrás, brazos envuelven su marcada cintura y estrecha figura contra propio abdomen.
—Mhm.
@roadummies ...............&/&:..%$[!.....
Ha bajado la mirada. Sus pupilas, en efecto, se enlazan directamente con las de la niña.
Traga saliva, porque su manejo con los infantes es nulo.
—¿Te has perdido?
Ah … ¿que no lo quiere acusar de ladrón? Jo. Lamenta muchísimo aquel pensamiento atroz de su cabeza sobre robarlo y molestarlo. (😅)
Cómo puede ver, no se lleva muy bien con la ley. ¿Alguna otra idea?
Un suave gruñido irrumpe el puntual silencio. Kuma puede dar esa irónica pregunta por respondida.
El coreano, por su parte, se limita a encontrar estabilidad para moverse de aquel hueco del banco y pasarse al otro extremo. Vuelve a disfrutar de la luz.
—No hables tan alto...
Escucha esa voz que al principio no sabe ni de dónde viene hasta que menea los ojos y encuentra esa silueta sentada en el banco que tiene a su derecha.
El cigarro humea en su boca y no lo aparta para hablar. Sus cejas se alzan con pereza absoluta.
————¿Tienes alquilado >