"You have lost faith in anything great; you are doomed, then, doomed to perish unless that faith returns, like a comet from unknown skies."
- Hölderlin
«Hemos habitado esta tierra durante miles de años, con arados y armas, con trabajo y con sangre. ¿Y ahora nos dicen que tenemos los mismos derechos que aquellos que sólo llevan aquí cinco o diez años?».
Corneliu Zelea Codreanu
"Estados Unidos, con su espacio, su refinamiento tecnológico, su arrogante buena conciencia, incluso en los espacios que abre a la simulación, es la única sociedad primitiva que queda. Lo fascinante es recorrerla como si fuera la sociedad primitiva del futuro " (1989)
Se está hablando de la desecularización de Occidente, de la resacralización de una cultura que había hecho de la orfandad de Dios su bandera y del odio a la Iglesia su divisa. Parece ser que Dios ha vuelto, pero lo hace sin aquellos pastores que habían tomado la decisión de ser ovejas y de predicar la sumisión a un multiculturalismo en el que los cristianos siempre salían perdiendo, muchas veces de forma trágica y sangrienta. La Iglesia, con su renuncia a las afiladas armas de una superioridad intelectual conseguida a través de milenios, se ha rendido a un ecumenismo ciego, a un relativismo zafio en el que despojó a la figura de Cristo de sus atributos divinos para ponerle el disfraz de activista de sindicato, de groupie contra el cambio climático y a favor de la autodefinición de género.
Quienes se han aprovechado, y con gran provecho, de esta transformación han sido, por supuesto, los lobos: esos socialistas que han hecho de la división pública su negocio privado, esos redistribucionistas de chalet en las afueras, esos profetas de la solidaridad siempre pendientes de los pobres para poder sacarles votos a cambio de perpetuar su dependencia. Los socialistas han aprendido a hablar en nombre del pueblo mientras viven a costa de él y a vender redención política mientras trafican con el resentimiento. Mientras los pastores se disculpaban por tener fe, los lobos no han dejado de repartir credenciales de virtud desde los despachos de su lupanar.
La vuelta de Dios, el retorno de la espiritualidad cristiana y, sobre todo, del orgullo de ser cristiano parece conmover los cimientos de la Iglesia más que todas las décadas de dejadez y abandono. Porque si Cristo pasó por la cruz no fue para que sus seguidores aprendieran a dejarse crucificar una y otra vez, ni para que hicieran del victimismo una virtud, sino para mostrarles el camino de la resurrección. La cruz fue el precio, no el destino. La fe no consiste en arrodillarse ante el mundo esperando su perdón, sino en ponerse en pie con dignidad. Cristo no pidió que lo imitáramos en su muerte, sino que lo siguiéramos en su victoria sobre ella.
Esa es la verdadera revolución cristiana y no la que predican los lobos con piel de oveja: levantarse con Él y no rendirse ante el mal en nombre de una supuesta paz y de una siempre envilecida convivencia. Si Occidente ha de reencontrar su alma, no será volviendo sumiso al Calvario, sino saliendo triunfal del sepulcro.
La humanidad peligra cuando olvida la más solemne advertencia de la historia: que la civilización es un hombre armado de un látigo entre animales famélicos.
@lavozdegalicia Seguid blanqueando la invasión, ahora resulta q 7000 personas sostienen la industria gallega. Sois activistas, no periodistas. Repulsa y asco.
«No pienses que naciste para alcanzar tal o cual nivel de comodidad. Naciste para estudiar el dolor y sus causas, y para seguir la práctica que te libera del dolor. Esto es lo más importante. Todo lo demás es trivial e intrascendente».
กี นานายน Upasika Kee Nanayon