Cristo, bendice mi trabajo.
Gracias porque, aun cuando me cansa, es una puerta de provisión, crecimiento y servicio.
Dame excelencia para cumplir mis responsabilidades, creatividad para resolver problemas y paciencia para trabajar con personas difíciles. Protégeme de la mediocridad, pero también de la obsesión por producir hasta destruirme.
Que mi trabajo sea parte de mi vida, pero que nunca se convierta en el dueño de mi identidad.
Abre oportunidades de crecimiento. Permite que mi esfuerzo sea visto por las personas correctas y que ninguna injusticia pueda cancelar aquello que tú has determinado para mí.
Si debo permanecer, dame fortaleza. Si debo moverme, dame claridad. Si una puerta se cierra, ayúdame a no quedarme golpeándola eternamente.
Que mis manos produzcan cosas dignas y que mi carácter sea más valioso que cualquier puesto.
Enséñame a trabajar como alguien que sabe que tú observas incluso aquello que nadie aplaude.
Amén.
#danielhabif
Aunque no parezca, el problema de la señora en Quiché hace que salgan a la luz problema estructurales de nuestra cultura.
Machismo
Un hombre decide sobre sus derechos y propiedad (no importa que sea su hijo).
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