Breve recordatorio: deja de contarle a todo el mundo tus sueños, tus metas, tus ideas. No todos los que le dan like a tu post, les gusta tu vida. Avanza en silencio y mientras otros duermen.
#danielhabif
Cuida a esas personas que están para ti en cualquier momento, aquellas con las que sabes que puedes contar. Te aseguro que no es fácil conseguir gente que esté dispuesta a darla toda junto a ti.
Hay que aprender a persistir en las cosas que realmente nos llenan el corazón y la vida, no con una esperanza ciega, sino con la certeza de que alcanzar lo que te propones hará vibrar mucho más tu corazón y te permitirá ser mucho más feliz.
A veces las cosas no salen a la primera, y toca seguir insistiendo. No rendirse, no parar, sobre todo si eso es algo que hace vibrar el corazón. La persistencia te ayuda a ponerle el pie encima a la resignación.
Cada triunfo que has logrado, tiene detrás una historia que no siempre se cuenta. Solo tú conoces cuánto te costó alcanzarlo. Da gracias por el proceso, porque aunque haya sido duro, te llevó a donde estás hoy.
NO APRECIAN NADA
Existen personas en esta vida que no aprecian nada, y esa es su condena. Tienen gente muy buena cerca de ellos, pero los tratan como si fueran reemplazables o desechables. Y cuando por fin despiertan, ya no queda nadie esperando a su lado, porque hasta la paciencia más noble se cansa, queridos. Hasta el corazón más leal se rompe. Y esa es la tragedia de los que no saben agradecer.
Lo tienen todo, pero actúan como si nada fuera suficiente. De hecho, pierden sin que nadie los traicione. Se quedan solos sin que nadie los abandone. No fue el otro el que se fue, fue su indiferencia lo que los empujó. No fue el amor lo que se acabó, fue su falta de cuidado lo que lo marchitó.
Entonces lloran, pero ya no hay hombros. Buscan, pero ya no hay puertas abiertas. Porque la vida tiene una regla: lo que no se valora, se va; y lo que se ignora, se cansa. Pero para muchos ese despertar nunca llega, porque siguen creyendo que el mundo está en deuda con ellos, que merecen todo sin dar nada, y que el amor siempre tiene prórrogas para ellos.
¿Y entonces qué pasa? Envejecen rodeados de gente que los tolera, pero que no los ama. Recuerdan momentos, pero ya no tienen con quién compartirlos. Eso es lo que ocurre cuando confundes permanencia con presencia. La gente se queda, hasta que un fucking día aprende a irse.
Y si se van, te lo mereces, cabrón.
#danielhabif