El temible, ingobernable
metalero chavorruco
invocó al mismo Chamuco
con un fuego interminable.
Pero aunque la gente hable
y diga que estuvo mal,
eso fue lo más normal
pues el zafarrancho entero
resultó más metalero
que la música metal.
Artista contemporáneo
que de un fruto putrefacto
inventa un chafa artefacto:
haz que estalle nuestro cráneo,
deja que el arte instantáneo
te llene de maldiciones,
haznos parte tus dones,
préndenos, péganos, átanos
como si fuéramos plátanos
que valen muchos millones.
El suadero es lo que quiero,
lo que mi alma necesita,
y adentro de una gordita
es un manjar placentero.
En esta vida prefiero,
más que la musculatura,
ser feliz en la gordura
cuando una gorda es mi cena,
y el suadero que la llena
la dota de sabrosura.
De cochinita no me empacho
aunque la coma siempre mucho
porque la gozo cacho a cacho
cuando con hambre me la embucho,
cada domingo me despacho
ese manjar y poco lucho
para evitar ser gordo gacho
pues yo no quiero ser flacucho;
la cochinita es mi apapacho
y soy amante del panucho.
¿Cuál podrá ser el destino
del avión presidencial?:
¿será un transporte informal?,
¿un microbús clandestino?,
¿se lo ganará el vecino,
le podrá luces neón,
bocinas de reggaetón?,
¿quedará tuneado y feo?,
¿o se volverá el Museo
de la Tranza y Corrupción?
La gente está desquiciada
por la Tusa: Tusa esto,
Tusa el otro, qué molesto,
tanto ruido para nada.
Aunque a ti mucho te agrada
y la cantas infinitas
ocasiones y la gritas
entre toda la gentuza,
lo más bello de la Tusa
es cuando por fin la quitas.