La filosofía zen nos enseña a soltar todo aquello que creemos ser para convertirnos en lo que realmente somos.
Por su parte, Epicteto, dentro del estoicismo, nos decía: "No son las circunstancias las que nos perturban, sino nuestra opinión sobre ellas. No eres lo que te sucede, eres cómo decides enfrentarlo"
En una sociedad que busca la homogeneización, el autodescubrimiento y atreverse a ser uno mismo es por sí solo un acto de rebeldía, pero también es un proceso de liberación y de aceptación, en el cual logramos identificar nuestra esencia y desarrollar un cambio que transmitiremos a nuestro alrededor.