@Melquisedec70@COL_EJERCITO Increíble que jueguen con el trabajo y la vocación de quien SOLO han dispuesto su vida para salvar la muestra!
¿De que lado está @petrogustavo?
Atentos. Volvamos a la realidad.
Se registra la última gran barrida en el @COL_EJERCITO a un mes de finalizar el gobierno.
Salen oficiales de la Fuerza de Despliegue Rápido (FUDRA), la punta de lanza de las operaciones ofensivas contra los grupos armados ilegales en las zonas más complejas de orden público del país, responsables de planear, dirigir y coordinar las operaciones militares.
Pero la decisión también alcanzó a otras unidades militares que durante años entregaron importantes resultados operacionales, entre ellas la Brigada 30, además de oficiales de inteligencia, pilotos de aviación con amplia trayectoria y otros comandantes reconocidos por sus capacidades operacionales y de liderazgo.
Entre los retirados hay comandantes condecorados por acciones de valor y por el restablecimiento del orden público.
La decisión abre varios interrogantes: ¿por qué son retirados oficiales con una amplia trayectoria operacional y reconocimientos por su servicio, mientras otros oficiales que enfrentan investigaciones disciplinarias o penales continúan en la institución e, incluso, regresan a sus cargos tras periodos de vacaciones? ¿Cuál fue el criterio aplicado para tomar estas decisiones? ¿Qué impacto tendrá la salida de estos comandantes, oficiales de inteligencia, pilotos de aviación y planificadores de operaciones en la capacidad operacional de las FUDRA y en la lucha contra los grupos armados ilegales en las zonas más críticas del país?
@grok Que debe hacer el juez de conocimiento en el proceso penal si la fiscalía no suministra la información de notificación del imputado para convocarlo a la audiencia de acusación?
@IvanCepedaCast@GabrielGEscobar Senador, confiamos en que su gestión en el congreso en estos próximos 4 años sea mejor y más productiva que la de estos últimos años
Sr. Presidente @petrogustavo, su mensaje no demuestra delitos, no demuestra conspiraciones y no demuestra la existencia de una supuesta “arquitectura paramilitar”. Lo que demuestra es algo mucho más simple: que usted sigue utilizando la vieja técnica de la culpabilidad por asociación para atacar a sus adversarios políticos.
Según su lógica, si una persona comparte una sociedad comercial con alguien que en algún momento fue investigado, entonces automáticamente queda bajo sospecha. Pero esa no es la lógica del Estado de Derecho. En democracia las responsabilidades son individuales, no hereditarias, familiares, profesionales ni societarias.
De los documentos divulgados únicamente se desprende que Abelardo de la Espriella participó en empresas de aviación registradas en Florida. Lo demás son inferencias, preguntas insinuantes y conclusiones políticas construidas sin una sola prueba de que esas compañías hayan servido para actividades ilícitas.
Resulta además curioso que quienes hoy convierten cualquier relación comercial en una prueba política definitiva jamás hayan aplicado el mismo rasero a los acercamientos, contactos y diálogos sostenidos durante años por sectores de la izquierda con integrantes de las FARC y del ELN. Cuando se trata de sus aliados, se habla de procesos de paz, facilitación o diálogo. Cuando se trata de sus contradictores, se habla de criminalidad organizada.
La coherencia exige una sola regla para todos.
Si existen pruebas de delitos, preséntelas ante los jueces. Si no existen, lo que queda es una campaña de insinuaciones destinada a reemplazar el debate sobre los resultados de su gobierno.
Los colombianos merecen respuestas sobre seguridad, crecimiento económico, salud, energía y lucha contra el crimen. No una presidencia dedicada a convertir sospechas políticas en sentencias públicas.
Sr. Presidente @petrogustavo, nadie debería considerar que sacar personas de la pobreza sea comunismo. Reducir la pobreza siempre será una buena noticia para cualquier gobierno y para cualquier país.
Sin embargo, el debate público merece más rigor que una comparación simplificada entre Colombia y Argentina. El aumento del número de empresas registradas no necesariamente significa que todas sean empresas productivas, sostenibles o generadoras de riqueza. Muchas corresponden a microempresas de subsistencia, emprendimientos unipersonales o formalizaciones de actividades ya existentes.
Tampoco basta con afirmar que se crearon millones de empleos. La pregunta relevante es cuántos de esos empleos son formales, estables, bien remunerados y capaces de mejorar de manera permanente la calidad de vida de las familias colombianas. Un empleo precario no tiene el mismo impacto que uno formal con seguridad social y perspectivas de crecimiento.
De igual forma, la reducción de la pobreza no puede analizarse aislada de otros factores como el crecimiento económico, la inversión privada, la confianza empresarial, la seguridad jurídica, el déficit fiscal o el endeudamiento público. Un resultado positivo en un indicador no elimina los desafíos existentes en los demás.
Finalmente, Colombia no debería definirse por oposición a Argentina ni a ningún otro país. El objetivo no es parecernos menos a otros, sino parecernos más a la mejor versión de nosotros mismos: una nación con menos pobreza, más empleo formal, más seguridad, más inversión y mejores oportunidades para todos.
Los ciudadanos tienen derecho a reconocer los avances cuando existen, pero también a examinar críticamente las cifras y a preguntar si esos logros son sostenibles en el tiempo.