No me importa ser la villana en tu historia porque, en la mía, tú careces de límites, integridad, una sana capacidad de comunicación y la madurez emocional para hacerte responsable de tus actos
Te conozco tan bien que sé que tienes el ego tan alto que nunca vas a aceptar que me extrañas y me quieres, pero también lo suficiente para saber que en medio de tu soledad siempre estoy presente en tu mente.
¿Qué se sentirá tener un amor recíproco y sano? Es la pregunta que me hago cada vez que recuerdo que jamás me han dedicado algo. Ni un verso, ni una canción, ni ningún detalle o gesto. Apenas puedo recordar las pocas muestras de cariño que me daba la persona que más amé.
Según la psicología, las personas que dan más amor suelen estar acostumbradas a no recibir nada. Por eso tratan a los demás como les gustaría que los trataran, con la esperanza de que los demás algún día correspondan.
Muchos dicen que quieren a una buena mujer, hasta que están con una.
Entonces descubren que ella les exige crecer, nunca conformarse, mejorar, progresar, cuidar su salud, dejar los malos hábitos, las falsas amistades, reconocer sus fallas, especialmente en la comunicación y asumir la responsabilidad con madurez.
No todos están preparados para ese nivel de compromiso.
Prefiero a quien peca y lo admite, que a quien sonríe mientras clava el cuchillo y dice que lo hace por tu bien. La gente honesta comete errores. La hipócrita los disfraza de virtudes. Muchos hablan de valores con la boca llena y los traicionan con el corazón vacío.
¿Sabes cuál ha sido una de mis mejores desiciones?, quedarme callado. No tengo nada que probar, no estoy convenciendo a nadie que soy buena persona. No estoy arreglando lo que yo no rompí. Y no peleo para que alguien vea mi valor. La gente siempre va a creer lo que quiera.
No cualquier hombre está preparado para ser amado por una mujer que es inmensamente amada por toda su familia, que es infinitamente consentida por sus papás y que es completamente admirada por todos los que la rodean.