Mientras todo a su alrededor era incertidumbre, Fabiana eligió sonreír. Tras horas atrapada entre los escombros en La Guaira, su calma y su fortaleza conmovieron a los rescatistas hasta que lograron sacarla con vida. Esa sonrisa no solo anunció un rescate; le recordó a todo un país que la esperanza puede abrirse paso incluso entre las ruinas. Que Dios siga bendiciendo a Fabiana y a cada héroe que hizo posible este milagro. ❤️🇻🇪🫂
📷✍️ venezolanosenchile2.0
#venezuela🇻🇪 #laguaira #caracas #venezuela #chile
Soy venezolana y vivo en Venezuela. No tengo familiares en la tragedia de Vargas pero estoy eternamente agradecida con todas y cada una de las delegaciones de rescatistas internacionales que vinieron a salvar vidas y, especialmente, estoy orgullosa de los millones de venezolanos que desde el minuto 0 comenzaron a ayudar sin tener nada más que su voluntad y esa solidaridad enorme que nos caracteriza.
¡Gracias de todo corazón!
Cuando la tierra empieza a temblar, el acelerómetro detecta las vibraciones iniciales.
Los sismos emiten ondas primarias (P) y secundarias (S), el acelerómetro detecta las P del sismo antes que tú, y te avisa antes de que lleguen las ondas S que son las más destructivas.
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🇻🇪 | Diosdado Cabello defendía públicamente a Alex Saab como un aliado valioso del gobierno venezolano.
Lo presentaba como alguien que ayudaba a la “patria” frente a las sanciones de EE.UU.
En 2023, Diosdado Cabello afirmó: “Alex Saab es un ciudadano de nacionalidad venezolana”.
Ahora (2026), Cabello dice lo contrario: afirma que “Alex Saab no es venezolano”, que utilizó una cédula fraudulenta sin registro en el Saime y que fue deportado como extranjero. Justifica la medida apelando al artículo 271 de la Constitución, que permite la deportación de extranjeros vinculados con delitos graves.
En 2023, exigía la liberación de Saab, a quien calificaba como un “diplomático secuestrado”.
Diosdado Cabello en 2026 dice: “Alex Saab no es venezolano y su cédula era fraudulenta”.
Tu hijo no tiene ansiedad.
Lo que tiene es falta de hambre.
Y la culpa es tuya.
Ayer despedí a un chico de 22 años a los diez minutos de empezar su periodo de prueba.
¿El motivo?
Me preguntó cuántas pausas para el café tenía y si el trabajo era "presencial obligatorio" porque le generaba estrés el transporte público.
Le di su mochila y le abrí la puerta.
Sin drama.
Sin explicaciones.
Estamos en 2026 y hemos creado un monstruo: el profesional de cristal.
Gente que cree que el sueldo es un derecho de nacimiento y que el esfuerzo es "explotación".
Me dicen:
—"Es que los tiempos han cambiado, ahora priorizamos el bienestar".
Mentira.
Priorizáis la mediocridad.
Priorizáis el camino fácil mientras el resto del mundo os pasa por la derecha sin pedir permiso.
El éxito no es apto para gente que necesita un "espacio seguro" cada vez que recibe una crítica.
El dinero no fluye hacia los que esperan que la empresa se adapte a sus traumas infantiles.
Si te ofende este texto, felicidades: eres parte del problema.
Eres de los que piensan que "ser amable" es más importante que ser eficiente.
Eres de los que confunden tener una opinión con tener resultados.
He visto a padres arruinarse pagando carreras privadas para que sus hijos terminen llorando en un hilo de X porque su jefe les ha pedido que lleguen puntuales.
¿Quieres ayudar a tu hijo?
Deja de protegerlo de la realidad.
Deja de validar sus excusas.
Enséñale que el mundo es un lugar hostil que desayuna gente con "potencial" y merienda gente con "títulos".
La verdadera salud mental es ser capaz de sostener tu vida sobre tus propios hombros sin pedirle a los demás que carguen con tu peso.
Aquel chico se fue llamándome "boomer".
Yo me volví a mi mesa a trabajar con gente que sabe que, en el barro, las etiquetas de cristal no sirven para nada.
El mundo no te debe nada.
Aceptarlo es el primer paso para dejar de ser un estorbo.