En el saco de mi corazón caben todas las cosas, desde la ignominia a la ternura, desde las uvas de mujeres amadas hasta las corcholatas que me tiran los niños. Cada hora deposita en mi corazón un objeto distinto, y cada vez que extraigo de él un recuerdo sale con sangre.
Debemos resistir a la mercantilización de las necesidades humanas esenciales. El agua, los alimentos y la asistencia sanitaria no pueden estar subordinados a consideraciones de mercado o a intereses geopolíticos. El acceso a una alimentación adecuada es un derecho humano fundamental arraigado en la dignidad de cada persona. Responder a esta necesidad no solo sirve para aliviar el sufrimiento, sino también para afrontar las causas que subyacen a la inestabilidad geopolítica. De hecho, la seguridad alimentaria es un componente esencial de la seguridad global e integral. https://t.co/xj8YIAaaKi
Esto que dijo Iván Cepeda en el streaming con Yeferson Cossío es muy cierto: —"hay una violencia a la clase baja del país, y cuando ésta sale de allí se avergüenza de haber pertenecido a esa clase baja y lo manifiestan en distintas formas."
El mejor ejemplo de ésto son los futbolistas y cantantes de origen humilde, que por vergüenza a haber sido pobres reniegan de esa misma clase una vez tienen éxito en sus vidas; les es más difícil pensar colectivamente ya que la vida cómoda que llevan les sesga esa visión colectiva.
Por eso no debemos percibir como raro que cantantes y futbolistas apoyen a la derecha: se les olvidó de donde vienen y les da vergüenza.
El mundo gira en derredor de los inventores de nuevos valores: gira de una manera invisible. Pero el pueblo y la fama giran en derredor de los grandes comediantes, jasí marcha el
mundo! ¡Rebosante de bufones solemnes está el mercado! ¡Y el pueblo, entretanto, se vanagloria!
Comprendí que cuando uno ama y piensa en ese amor, tiene que partir de algo más elevado, más importante que la felicidad o la desgracia, más importante que el pecado y la virtud en su sentido más vulgar; o, mejor, que no hay que pensar en absoluto.
Nos sentábamos juntos, nuestros hombros se tocaban. Yo cogía de sus manos en silencio los gemelos y sentía que en aquel momento ella estaba muy cerca de mí, que era mía, que el uno sin el otro no podíamos vivir; pero, no sé por qué razón, cuando salíamos, éramos dos extraños.
Uno quisiera encender cuatro cirios en las esquinas de la cama, al levantarse, para velar el cadáver diario que dejamos.
Ora por nosotros, mosca de la muerte, párate en la nariz de los que ríen.
El día y la noche, no el lunes ni el martes, ni agosto ni septiembre; el día y la noche son la única medida de nuestra duración. Existir es durar, abrir los ojos y cerrarlos.
Como todo aquello que de cerca o de lejos
Me roza, me besa, me hiere, Tu presencia está conmigo fuera y dentro, Es mi vida misma y no es mi vida, Así como una hoja y otra hoja
Son la apariencia del viento que las lleva.
Yo amo a quienes se prodigan y dilapidan su alma, y nunca buscan agradecimiento ni retribución, pues esos son los que lo dan todo y no quieren conservarse a sí mismos.