Las mujeres lesbianas suelen haber estado expuestas a niveles más altos de testosterona en el útero que las mujeres hetero, mientras que los hombres gays suelen haber estado expuestos a niveles más bajos que los hombres hetero. Esto se infiere del ratio 2D:4D (proporción entre la longitud del dedo índice y la del anular): un ratio más bajo se asocia a mayor exposición prenatal a la testosterona.
Además, las niñas que estuvieron expuestas a niveles altos de testosterona tienden a mostrar menos interés por las muñecas que por los coches, y el rosa les atrae menos que el azul.
A su vez, observamos que en el útero hay diferencias significativas entre los cerebros de hombres y mujeres. Por ejemplo, los cerebros de los hombres presentan un mayor aumento de conectividad en áreas relacionadas con el movimiento y la coordinación. Algo esperable, teniendo en cuenta que, durante la mayor parte de nuestro pasado evolutivo, desafíos como la caza y el combate fueron mucho más predominantes en los hombres.
También se ha visto, entre mujeres universitarias, que las que practicaban deportes con lanzamientos por encima del hombro tenían un 2D:4D más bajo (lo que se asocia con una mayor exposición a testosterona prenatal) que las que practicaban otros deportes.
En la misma línea, se observó que las mujeres lesbianas tienden a lanzar objetos con más precisión que los hombres gays, aunque ellas tienen menos fuerza de agarre; y los hombres heterosexuales superan a todos los grupos tanto en precisión de lanzamiento como en fuerza, mientras que las mujeres heterosexuales son las que peor puntúan en estas dos características.
El estrés grave en la infancia podría dejar una “cicatriz” molecular dentro de neuronas, de manera que el cerebro quedaría más sensible al estrés décadas después.
Esa marca no cambiaría la secuencia del ADN, sino cómo queda plegado. En neuronas que usan dopamina para procesar recompensa y amenaza, el estrés temprano podría aumentar una enzima que abre un poco el empaquetado genético y deja “a punto” los genes de respuesta al estrés. Así, esos genes no tendrían que estar encendidos todo el tiempo: bastaría un nuevo golpe en la vida adulta para activarlos con más facilidad.
El resultado no sería solo un recuerdo psicológico, sino una predisposición biológica: las mismas células reaccionarían de más, la señal de estrés se amplificaría y la tolerancia a dificultades posteriores podría bajar. Por eso el efecto se describe como latente: la huella se formaría en el desarrollo y se notaría, sobre todo, cuando el cerebro vuelve a enfrentarse al estrés.
Mi acto más recurrente de microfeminismo es no reírme en ningún supuesto chiste machista y decir con calma y caraeculo que no entendí, que me expliquen por qué es chistoso. Funciona literalmente todas las veces.
La abuelita de una amiga decía:
"Un bollo es un terreno de valor, un rabo es una yuca en el monte . En un bollo se cultiva y cosecha .
Por eso trabaje su bollo y no descuide su finca que el monte está lleno de yuka"
mi novia soñó que ella también tenía que ir a rendir el final de anatomia jsksja BUENÍSIMO además de arruinar mi vida también arruiné la de mis allegados !!!