“Biden aprueba dar a #Ucrania bombas de racimo pese a la oposición de los aliados.”
Una cuestión muy espinosa para la actual Presidencia española del Consejo de la Unión Europea.
España firmó y ratificó, entre 2008 y 2009, el “tratado de Dublín”, por el que los países firmantes (109) se comprometieron a no emplear nunca, y a no desarrollar, producir, adquirir, almacenar, conservar o transferir municiones de racimo.
En España hubo entonces una gran polémica, en concreto con una empresa de armamento que fabricaba munición de este tipo para mortero de 120 mm. Dicha empresa llegó a reclamar al Gobierno español 40 millones de euros de indemnización en concepto de “daño emergente y lucro cesante”. Reclamación que fue desestimada por la Audiencia Nacional, en 2013, y finalmente por el Tribunal Supremo en 2015.
La entonces ministra de Defensa, Carme Chacón (DEP), ordenó la destrucción de las bombas de racimo existentes en los arsenales militares.
Hubo gran movilización por parte de grupos antimilitaristas y pacifistas. Greenpeace incluso escaló la basílica del Pilar de Zaragoza para denunciar la fabricación de este tipo de bombas.
La gran duda es cómo se posicionará ahora el gobierno español. Su posición no es nada sencilla, pues mantener sus principios le puede llevar a un enfrentamiento con #EEUU.
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Mi desencanto con los medios y la política, en bloque, viene por lo que viví entre enero y febrero de 2020.
No fue “un acierto”. Y es mentira lo de “no se podía saber”. Hice lo que pude y avisé a quien pude. Vi como no importaba en absoluto lo que pasaba. Eso marca para siempre.
Una nochebuena cinco energúmenos menores violaron a una chica de 13 años en Palma. Salió la sentencia: un año de internamiento en un centro.
Un año.
Bravo. Qué gran ejemplo. Digno de aplauso. Así se protege a las víctimas.
Yo lo nombraría caso ejemplar número 197.446.
Ojalá aprendamos que para poner en valor el talento de unas personas no debemos desprestigiar a otras. El talento no es excluyente. La empatía tampoco. #benidormfest
HERMOSO MOMENTO en el salto en alto de #Tokyo2020
"Ustedes pueden seguir saltando para desempatar", les dijo el juez.
El qatarí Mutaz Essa Barshim le respondió: "¿Si no el oro es para los dos?"
Ante la afirmación, él y el italiano Gianmarco Tamberi se abrazaron y son campeones.