@Juanegron Claro que no va a conversar sobre el caso, es un PDF... asqueroso, es que no fue una denuncia hecha al aire, lo grabaron y todo cometiendo el delito y la gente ciega lo apoya, esta bien viejo para la gracia el cochino ese
Por favor amigos, se los pido de todo corazón, así no me conozcan o no les importe ni un poco mi situación, compartir no cuesta nada, solo 3 segundos pueden salvarle la vida a mi hermano Braulio, solo quiero que esté bien, dijeron que lo vieron caminando por ahí...por favor ayúdenme compartiendo, tiene que llegar a cada rincón de la Guaira, N°31.201.150
Usa lentes, tiene cabello ondulado, por favor.
@hijadeDios_60@nayibbukele No te dejes llevar por la opinión de 1 o 2 descerebrados que hacen videos. El 99% de los venezolanos están infinitamente agradecidos con toda la ayuda que hemos recibido. No dejes que ese 1% sin cerebro manche la opinión de la gran mayoría de Venezolanos de bien
@SergioNovelliE Creo que no es el momento, aunque apoyo 100% a MCM creo q su llegada va a entorpecer mas las labores, si el regimen genocida esta poniendo trancas para el rescate imaginate si se aparece por ahi MCM eso se va a volver imposible.
@CapaExpeditions@lanairobiii No es politizar, el regimen no ha movido un dedo por rescatar, los civiles son los que estan rescatando junto con los rescatistas internacionales pero no son suficientes, hay rescastistas que les han impedido entrar como a los españoles que tuvieron que devolverse
𝐐𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐦𝐞 𝐨𝐥𝐯𝐢𝐝𝐞: 𝐥𝐚 𝐢𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐡𝐨𝐲
Ayer escribí desde el dolor. Hoy la ira me sube como bilis caliente por el estómago, me cierra la garganta y me tiembla en las manos. No voy a domesticarla, perfumarla ni presentar disculpas por sentirla. No me da la gana. Hay dolores que hacen llorar; este provoca náuseas.
Amanece otra vez y siguen contando muertos. Mil cuatrocientos treinta, dice el “balance oficial”. Pero esa cifra parece una mentira cubierta de sangre seca frente a las más de cincuenta mil personas que, según la ONU, continúan desaparecidas bajo los escombros. Cincuenta mil vidas suspendidas en la oscuridad, cincuenta mil familias esperando una voz, un movimiento, un milagro. Se niegan a nombrarlas porque hacerlo implicaría confesar la dimensión monstruosa de su abandono. Y mientras Venezuela remueve a pulso toneladas de concreto, rezando por escuchar una voz debajo de la ruina, ellos permanecen intactos, aseados, posando.
Los desprecio por ese espectáculo obsceno. Los vi dentro del Poliedro, protegidos por el aire acondicionado, estrenando gorras y usando las cajas de ayuda como escenografía de su miseria moral. Alimentos enviados para salvar vidas, apilados detrás de ellos como un botín, mientras afuera alguien agoniza esperando agua, medicina o una mano que llegue a tiempo.
Y lo más asqueroso: “Justicia y Paz” bordado en el pecho. Hay que estar moralmente podrido para exhibir esas palabras sobre las ruinas de una nación a la que le arrebataron ambas. Justicia, cuando los muertos se acumulan sin responsables y las familias buscan a los suyos entre el polvo. Paz, cuando el país entero tiembla de duelo, impotencia y rabia. No son palabras: en sus cuerpos se vuelven una burla, una provocación, casi una profanación. Se las cosen al uniforme como quien pretende tapar con hilo limpio décadas de abuso, abandono y crueldad. Pero no hay bordado capaz de cubrir tanta vergüenza. No hay consigna que lave tanta culpa. Y no hay pecho lo bastante ancho para sostener palabras que les quedan moralmente inmensas.
No fue solo el terremoto. El sismo no elige. Ellos sí. Eligieron robar durante años, desmantelar el país, vaciar las instituciones y dejar a millones de personas indefensas frente a la tragedia. Cada cuerpo que sigue bajo los escombros lleva su firma. Cada vida que se apagó esperando una ayuda que no llegó es una acusación que ninguna gorra, consigna ni fotografía podrá borrar.
Por eso lo digo con todo el desprecio, sin una gota de diplomacia: váyanse. Háganse a un lado y devuélvanle el país a quien lo ama de verdad. No tienen derecho a esta tierra. No después de los muertos que pudieron no serlo. Y si no se van por las buenas, el pueblo los echará. Porque Venezuela ya no los rechaza: los vomita.
@OrlvndoA Que arrechera me da cuando dicen que es un milagro, abran los ojos, no es ningun milagro, es la acción de la gente de bien junto con la fuerza de voluntad de la gente que aguanta hasta que los rescatan. En el mundo hay mucha bondad, gente que ayuda y aporta, no hay dioses