Hablame de tu infancia, de tus viejos, de tus problemas, tus temores y fracasos. Contame de tu vida, de las cosas que te gustan y las que no, tus aspiraciones y metas, las cosas que piensas y se te cruzan por la cabeza a la madrugada.
No dejen de hablarle a alguien solo porque cometió un error o por algo estúpido, saben qué se extrañan y se necesitan, dejar el orgullo no es perder la dignidad, quizá y este sea el ultimo día que se puedan ver y viviran con el recuerdo de que no pudieron arreglar las cosas.