El hombre que vino a cambiar la historia argentina. Un hombre sin ambición de poder, ni de cargos, ni de plata. Un hombre con la convicción suficiente para mover un objeto inamovible. Un hombre que, como Carlos Pellegrini allá por 1890, vino a hacer lo que hay que hacer para sacar del pozo a este país. Le guste a quien le guste. Tiemblen zurdos, la libertad avanza.