"En Argentina no es que te achican el nombre, te acortan la distancia". Amo las miradas de los extranjeros sobre nosotros, siempre hay algo nuevo. Buen día.
Liftoff.
The Artemis II mission launched from @NASAKennedy at 6:35pm ET (2235 UTC), propelling four astronauts on a journey around the Moon.
Artemis II will pave the way for future Moon landings, as well as the next giant leap — astronauts on Mars.
👏🏼 SUS CORAZONES PUDIERON MÁS QUE SUS HORARIOS: TERMINABA SU TURNO, PERO SE QUEDARON Y ENCONTRARON A ESMERALDA
Dos policías de Córdoba fueron protagonistas del desenlace que todos esperaban: encontrar a Esmeralda, la niña de 2 años que había desaparecido en Cosquín.
El sargento Franco Cabrera y el agente Lucas Badra debían finalizar su turno a las 6 de la mañana. Sin embargo, en medio del operativo de búsqueda, tomaron una decisión que marcaría la diferencia: quedarse y seguir trabajando.
Mientras el despliegue continuaba con la participación de distintas fuerzas, ambos efectivos eligieron no retirarse y continuar rastrillando la zona. Horas más tarde, cerca del mediodía, lograron encontrar a la menor en un descampado.
El ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, destacó su accionar y el trabajo conjunto de todos los equipos que participaron. “Hoy es uno de esos días que justifican todo”, expresó.
🔴 | Hoy, 11 de marzo, se cumplen 6 años desde que la OMS declaró oficialmente al COVID-19 como una pandemia mundial: las insólitas imágenes de ciudades desiertas por la cuarentena y aislamiento social.
Hoy se podrá ver a seis planetas que se alinearán y coincidirán en el cielo: Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno, a simple vista. Con Urano y Neptuno, serán necesarios binoculares. El momento más favorable de la observación será entre las 20:15 y 20:45
La noticia se conoció en silencio, como suelen irse quienes ya habían aprendido a convivir con lo imposible. Álvaro Mangino falleció dejando atrás una historia que el mundo conoció como el Milagro de los Andes, pero que para quienes lo vivieron nunca fue un milagro sencillo, sino una lucha diaria contra el frío, el hambre y el miedo.
En 1972, Mangino tenía apenas diecinueve años cuando subió al avión de la Fuerza Aérea Uruguaya que se estrellaría en plena cordillera. No era parte del equipo de rugby, sino amigo de algunos de ellos. El accidente lo dejó gravemente herido, con la pierna destrozada, lo que le impidió moverse durante semanas. Mientras otros podían caminar, él dependía por completo de sus compañeros para sobrevivir.
Durante los setenta y dos días que permanecieron atrapados en la montaña, Mangino soportó no solo el frío extremo y la escasez absoluta de alimentos, sino también la impotencia de no poder valerse por sí mismo. En ese contexto límite, la supervivencia dejó de ser una idea abstracta y se convirtió en una cadena de decisiones durísimas, compartidas y sostenidas en grupo.
Fue uno de los dieciséis que lograron salir con vida. Regresó al mundo con una historia que nadie estaba preparado para escuchar del todo. Durante años cargó con el peso del recuerdo, con las preguntas ajenas y con el esfuerzo de reconstruir una vida después de haber visto tan de cerca la muerte. Como muchos de los supervivientes, aprendió a convivir con la memoria sin permitir que lo definiera por completo.
Con el paso del tiempo, Mangino habló en pocas ocasiones, siempre desde la sobriedad y el respeto. Nunca romantizó lo ocurrido. Sabía que aquello no había sido una hazaña épica, sino una experiencia extrema que marcó para siempre a quienes estuvieron allí. Para él, la verdadera victoria fue volver a caminar, formar una familia y vivir una vida relativamente normal después de lo vivido.
Su fallecimiento cierra un capítulo más de aquella historia que sigue conmoviendo al mundo medio siglo después. Cada vez que uno de los supervivientes se va, no solo muere una persona, sino también un testigo directo de una de las experiencias humanas más límite jamás registradas.
El Milagro de los Andes no fue solo una historia de supervivencia física, sino de vínculos, decisiones imposibles y resistencia psicológica. Álvaro Mangino fue parte de eso, no como héroe de película, sino como alguien que, estando herido y dependiente, encontró la forma de seguir con vida gracias a otros y, después, de seguir adelante.
Su vida recuerda algo incómodo pero esencial: sobrevivir no siempre es vencer, a veces es simplemente no rendirse cuando ya no queda nada.