Todo el mundo dice “corta todo contacto”, “el tiempo lo cura todo” y “céntrate en ti mismo”, pero nadie te dice qué hacer a las 3:15 de la madrugada cuando te duele el pecho y le echas de menos más que nunca.
Te conozco tan bien que sé que tienes el ego tan alto que nunca vas a aceptar que me extrañas y me quieres, pero también lo suficiente para saber que en medio de tu soledad siempre estoy presente en tu mente.
No soy de las personas que se van fácilmente. Suelo perdonar, comprender y dar oportunidades incluso cuando ya me han lastimado. Así que, si algún día desaparezco de tu vida, no será por impulso; será después de haber agotado todas las razones que tenía para quedarme.