El fascismo imaginario.
Hace unos meses escribí que en Colombia no hay fascismo. Vuelvo sobre el tema porque la palabra sigue haciendo carrera. Ya no se usa como categoría histórica ni como advertencia seria, sino como muletilla de cierto activismo de izquierda. Seguridad: fascismo. Patria: fascismo. Misa: fascismo. Orden: fascismo. Un candidato incómodo, una bandera, una frase de campaña, un votante que no obedece o un reply que no les gusta: fascismo. La palabra dejó de describir un fenómeno histórico y empezó a funcionar como cajón de sastre.
Pero la palabra no solo sirve para acusar, sino también para victimizarse. El mecanismo siempre es el mismo. Primero se acusa a un candidato de ser fascista, después aparece un troll de Twitter, normalmente con par de seguidores, foto de huevito y quince números en el usuario, que insulta a la activista. Entonces viene el drama: “esto es lo que se nos viene con el candidato ultra”, “me quieren callar”, “me quieren matar”, “me quieren encarcelar”, “me quieren sacar del país”. Y así, de un insulto miserable en redes sociales, fabrican la prueba de una amenaza histórica.
Pero una cosa es que existan idiotas en internet, y otra muy distinta que exista fascismo en Colombia. El fascismo no es ser de derecha. No es hablar de patria. No es defender el orden. No es proponer mano dura contra el crimen. No es criticar a la izquierda. No es citar a Dios. Todo eso puede ser debatible, excesivo, antipático o preocupante. Pero fascismo es otra cosa: partido único, culto total al Estado, destrucción del pluralismo, persecución institucional de la oposición, movilización paramilitar, violencia política organizada y desprecio abierto por la democracia liberal.
Por eso la acusación contra De La Espriella es tan floja. Se le puede criticar mucho. Su tono es duro y teatral. Sus promesas merecen escrutinio. Pero no propone abolir elecciones, cerrar el Congreso, prohibir partidos, eliminar la oposición, instaurar un partido único ni convertir al Estado en dueño de la sociedad. Su programa puede ser de derecha, radical en seguridad, conservador en lo moral y liberal en lo económico. Puede gustar o disgustar. Pero fascista no es.
Lo que pinta la izqueirda es un fascismo por collage. Se pone a Mussolini al lado de un candidato, se cita a Umberto Eco, se menciona a Dios, patria y familia, se mete a Bukele, Milei, Trump, Carlos Lehder y Margaret Atwood, y se espera que el lector confunda asociación con demostración. Armaron incluso todo un show con la frase “por la razón o por la fuerza”, como si fuera un código de Mussolini, cuando es literalmente el lema del escudo de Chile.
La palabra fascismo se volvió útil porque evita pensar. Si el adversario es fascista, ya no hay que debatirlo. Si millones votan por él, no hay que entender por qué. Simplemente hay que insinuar que fueron seducidos por una fuerza oscura.
Pero cuando todo es fascismo, nada es fascismo. Y cuando todos los que no votan como uno son fascistas, la palabra deja de ser una advertencia histórica y se convierte en una pataleta electoral con ínfulas de superioridad moral.
Según Petro, la pobreza bajó en Bogotá por el salario mínimo. Lástima que las cifras muestren que vivienda e infraestructura impulsaron el crecimiento. Ese Metro que lleva años saboteando.
No importa la realidad, sus focas lo aplauden y él pasa a la siguiente mentira.
#BrutosYDecididos
Por 4 años, analistas nos dijeron que la derecha y el establecimiento no habían sabido "interpretar" a la "nueva Colombia" (pos estallido social), mientras que Petro y el petrismo sí.
Me pregunto cómo actualizarán esa premisa después de conocerse los números de la 2nda vuelta.
A mí un ex funcionario que violó la ley flagrantemente y que dejó el cargo botado por ir a hacer política electoral no me va a dar lecciones de democracia.
Ustedes actúan desde la ilegalidad, o cuéntenos por qué no sigue en la UGNRD.
Tengo 41 años y nunca en mi vida vi un movimiento con tantas características propias del fascismo como el petrismo.
Lo de Ana Bejarano es un berrinche majadero de una niña rica queriendo parecer muy preocupada por las minorías.
Ustedes la vieron indignada con esto? 👇🏽
No suelo controvertir o cuestionar lo que hacen colegas periodistas, pero en este caso don @DCoronell erra gravemente al desestimar los correos de alias Raúl Reyes donde aparece mencionado, en dos de ellos, @IvanCepedaCast
Su autenticidad la corroboró en #Indagatoria el general (r) Oscar Naranjo, de quien Coronell jamás podrá decir que es una fuente interesada o contaminada.
Dejen de llamarles "neofacistas" "brutos" a toda esta gente y siéntense a reflexionar con autocrítica. El gobierno del Pacto Histórico fue pésimo. Petro es pésimo, Cepeda es pésimo. No culpen a los que no le votarán.
El rector de la UNIESPINAL en Tolima denuncia persecución por parte del Ministro de Educación Daniel Rojas, solo porque el rector no quiso nombrar en la Universidad a una persona que sería el suegro del ministro.
Abuso de poder y tráfico de influencias. Muy grave
Más allá de la ideología, Cepeda es un candidato muy pobre intelectualmente. En plena campaña presidencial, cuando debería estar explicando qué haría en seguridad, economía, salud, empleo, Banco de la República, constituyente, relaciones exteriores, etc., Cepeda vuelve a lo único que sabe hacer: denuncias penales, lawfare y señalamiento judicial.
-Voten por Cepeda, somos la campaña que se la juega por la vida, la educación y el medio ambiente
-Y si no queremos?
-Pues los prendemos a puñaladas, salimos a bloquear las calles, quemamos los cais y destruimos todo.
- Petro dice Heil Hitler.
- Ana Berenjena dice que eliminará de su vida toda amistad que no vote como ella.
- Cepeda dice que no podemos usar la camiseta de la selección.
La izquierda colombiana es fascista y chavista…