🇪🇸🇻🇦La Sagrada Familia vive un momento histórico
El papa León XIV bendijo la Torre de Jesús, convirtiendo al templo de Barcelona en la iglesia más alta del mundo.
Ante los reyes de España y el presidente del Gobierno, destacó a la Sagrada Familia como un símbolo de unidad y concordia.
La celebración cerró con un espectáculo de luces, coro y drones que dibujaron en el cielo la figura de Gaudí.
📹 @el_pais
Brenda Quevedo lleva 18 años presa sin sentencia. Dieciocho años. Entró a prisión en 2007, la torturaron, la trasladaron de penal en penal, y la ONU declaró formalmente que su detención es arbitraria. Hoy no está en una celda, está encerrada en su casa con una pulsera electrónica, sin poder trabajar, sin poder llevar a su mamá enferma al médico, sin poder vivir. Y el juicio nunca terminó. De hecho, el expediente lleva listo para sentencia desde 2014. Once años con el caso “listo” y nadie lo cierra. ¿Por qué?
Porque cerrarlo obliga a tomar una decisión que el sistema no quiere tomar. Si la condenan, México enfrenta responsabilidad internacional ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que ya admitió el caso. Si la absuelven, admiten que destruyeron 18 años de vida de una mujer inocente. Entonces el sistema hace lo más cobarde: no decide. La mantiene atrapada en un limbo jurídico donde no es libre pero tampoco es culpable. Ayer, el juez que conoce del caso, rechazó en tres líneas la solicitud para revisar su situación, ignoró los argumentos de derechos humanos, ignoró la perspectiva de género, ignoró once años de proceso paralizado. La desechó de plano. Sin audiencia. Sin explicación real.
Esto no es un error judicial. Esto es una decisión política disfrazada de tecnicismo legal. El Estado mexicano lleva casi dos décadas usando a Brenda Quevedo como moneda de cambio entre la presión mediática, la impunidad institucional y el miedo a las consecuencias de hacer justicia. Mientras tanto, ella y su mamá sobreviven con una pensión mínima, sin atención médica adecuada, sin libertad, sin sentencia. Dieciocho años esperando justicia en un país que decidió que es más fácil mantenerla encerrada que reconocer lo que le hizo. #BrendaLibre
En el @imcomx llevamos 5 años midiendo las brechas de género en las empresas para entender dónde están los obstáculos y cómo avanzar hacia organizaciones más incluyentes.
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La @SCJN no dijo “queremos lujos”. Dijo algo peor: “ahorramos”. La Presidenta salió a defenderlos con un Excel en la mano: que si antes rentaban, que si ahora compraron, que si se ahorraron miles de millones. Y así, de golpe, el debate dejó de ser ético y se volvió contable. Como si la justicia se midiera en hojas de cálculo.
Pero el detalle que delata todo está en las placas. Emplacaron en Morelos camionetas que circulan diario en la CDMX. ¿Por qué? Para no pagar tenencia, para pagar menos de refrendo y, de paso, quedar fuera de las fotomultas. Legal quizá. Astuto, sin duda. Pero profundamente contradictorio para un tribunal que todos los días condena la simulación y el fraude a la ley.
Ese es el fondo del escándalo: no las camionetas, sino la lógica. La Corte del “pueblo” actuando como el ciudadano más vivo del sistema. Buscando el atajo permitido, la ventaja discreta, la excepción cómoda. Y cuando el máximo juez del país enseña que la ley se puede rodear sin romperla, el mensaje es devastador: las reglas son para los de abajo; el ingenio legal, para los de arriba.
El “ministro indígena” Hugo Aguilar Ortiz se negaba a usar toga porque, según él, no representaba al pueblo y simbolizaba la “ostentosidad”.
Pero sí aceptó una Grand Cherokee de lujo, blindada, con valor de más de 2 millones de pesos.
No son austeros. Son hipócritas.
Y ojalá al menos fueran preparados y autónomos… pero ni eso.
Estrenan camionetas en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, todos los 9 ministros estrenarán camionetas Jeep grand Cherokee que van de 1 millón a 1 millón 700 mil pesos, se dieron su regalo de reyes.
Info @SGarciaSoto