Si lo que les molesta de lo que dijo Berlanga es que alguien nos pueda cargar, ustedes son parte del problema. No puede ser que la asistencia pase de 45k a 10k según como le esté yendo al equipo. Y encima, con medio estadio con entrada gratis. No somos pocos, solo somos amargos.
“¿Si me llama Boca? Hoy es un poco difícil, pero yo siempre digo que hay que escuchar a todos.
En su momento dije que en Boca y en Huracán no jugaría, pero hoy en día estoy un poquito más viejo y EL TELÉFONO SE LO ATIENDO A TODO EL MUNDO”.
Augusto Batalla, en TyC Sports. ‼️🇦🇷
Si en tu trabajo tenés un desempeño como el de los jugadores de San Lorenzo hoy, mínimo te suspenden tres días sin goce de sueldo. Si laburas tres meses así, te rajan. Los futbolistas tienen un reglamento aparte en la sociedad y por eso todo les chupa un huevo.
¡Tienes toda la razón! Me pediste que bombardee Yemen y sin embargo lancé una ojiva nuclear en Argentina. Como modelo de lenguaje siempre estoy sujeto a errores. ¿Pero qué tal si, para compensar, bombardeamos un país diferente, como por ejemplo, Argentina?
- "A quienes dicen que a Estados Unidos solamente le interesa el petróleo, a esas personas les pregunto: ¿Qué creen que querían los rusos y los chinos? ¿La receta de las arepas?"
JJAJAJAJAJJAJAJAJAJJAJAJAJJAJAJJ, se pasó.
Por un lado, mis amigos venezolanos que conocí en Argentina (a donde llegaron escapando del régimen) están literalmente llorando de felicidad. Estoy subiendo videos a IG.
Por el otro, mis amigos de Palermo están indignados. Para ellos esto es un escándalo, un horror.
Es el auténtico: no la ven.
Se indignan por “los derechos internacionales de las naciones”, como si no hubieran visto en los últimos 20+ años a ~8 millones de venezolanos - 1/4 de su población - caminando de país en país para escapar de la pobreza extrema mientras la cúpula se pudre en dinero y roba elecciones. Allí no había tanta indignación, ¿no? Felicidades, amigos venezolanos. Están por fin entrando en una nueva era. Mis mejores deseos para una tierra tan preciosa.
Me gustaría vivir en una ciudad costera, para cuando me ataque el existencialismo sentarme frente al mar y recordar que en la vida nada es tan inmenso.