Lo flipante de este video no es tanto el eclipse en sí, sino que es la prueba de lo tremendamente rápido que se mueve La Luna en su recorrido alrededor de La Tierra (aprox 3.680km/h): la sombra que proyecta, adelantando al avión, es simplemente 🥵
¿Cuánto tardará la Administración en encontrar la forma de gravar el trabajo que hace la IA (agentes, automatizaciones, etc)?
Disfrutemos antes que enciendan las luces y quiten la música
@TorrasLuis Hola Luis! Gracias por tus recomendaciones, me apunto esta que tiene muy buena pinta! ¿Tienes alguna recomendación sobre lecturas del mundo private equity? Añado a @davmiranda por si tiene alguna sugerencia también
🗣️ 💭 José María Garzón, empresario de la Maestranza de Sevilla: «Paco Ojeda, José Tomás y Morante sería mi cartel soñado para un Domingo de Resurrección»
📌 https://t.co/LzVkP0YXFP
#toros#maestranza#sevillahoy
🔴 EXCLUSIVA | Los Mossos investigan como posible homicidio la muerte del fundador de Mango, Isak Andic, y apuntan como sospechoso a Jonathan Andic, hijo del empresario https://t.co/SsdSIb3lY5
El remonte sevillano merece figurar en el calendario festivo junto a la Feria y la Semana Santa. Una tradición, a su manera, tan nuestra como el azulejo.
De la policia urbanística unos dicen que no ve, otros que no mira; lo cierto es que se limita a silbar y hacer mutis por el foro, como si la partitura de la ciudad no le concerniera.
El resultado es previsible: dentro de poco ya no habrá azoteas, ni horizonte despejado. Pero lo más alarmante no es lo que perdemos en paisaje sino en decencia. Porque ladrillo sobre ladrillo, el verdadero derribo no es el del patrimonio, sino el de la vergüenza colectiva.
🙌 Esto de David Gistau sobre El Yiyo.
Hace veinticinco años y un día.
Aquel final de verano de 1985, mi familia me regaló unas prácticas de fútbol en un stage francés. Los chavales vivíamos en un colegio que, salvo por los candados en las taquillas y los camastros en las aulas, imitaba las condiciones y las rutinas de una concentración de profesionales. Teoría ante la pizarra. Carreras de fondo al amanecer. Entrenamientos. Competición. Uno de los entrenadores era español. Un tipo bien de barrio al que faltó talento para pasar de las inferiores del Alavés y que sólo se engallaba para presumir de una cosa:
—¿Conoces a El Yiyo? Es mi amigo.
No reaccioné porque no conocía a El Yiyo, que me sonó a delincuente juvenil, como El Vaquilla. Y el entrenador se quedó decepcionado, como si no dispusiera de ningún otro recurso para hacerse admirar por un niño de quince años aparte de la amistad con un torero. Nadie antes me había explicado qué significaba la devoción taurina, que no era profesada en mi casa. Nadie antes había incorporado a mi imaginación, junto a Long John Silver, Maradona, Lancelot y el Barón Rojo, a un matador de toros. En las pausas de las pachangas y los ejercicios, aquel entrenador imitaba los pases de El Yiyo, y los franceses nos miraban con una mueca de desdén y luego me daban la tabarra en las comidas gritándome olé y togho, togho. Tendría que haberles replicado: «Callad, que voy a ser amigo de El Yiyo». Porque yo ya había hecho la promesa de ir a verle en la plaza, y el entrenador, de presentármelo algún día. Es probable que jamás hubiera pisado una plaza de no ser por aquel verano. Y por lo que sucedió la última jornada en el colegio de Chantaco, 30 de agosto de 1985, hace justo veinticinco años y un día.
Tampoco antes había visto a un hombre adulto llorar a gritos. El entrenador lo hacía cuando le encontraron, con la mochila ya al hombro, para despedirme. No me atreví a acercarme, y pregunté a alguien qué le pasaba.
—Ha muerto un amigo suyo.
—¿Un accidente?
—No, era torero, lo mató un toro.
De eso no me había avisado: de que los toreros, a diferencia de Long John Silver, Maradona o Lancelot, eran mortales. Y a mí El Yiyo me duró muy poco, ni tiempo tuve de admirarlo en una foto o de verle en una plaza, como tenía prometido. Poco después, hubo un terremoto en México y una explosión de gas en Gijón.
Ha pasado mucho tiempo, pero he recordado aquel verano y al entrenador con el que no me despedí cada vez que, yendo a los toros en Las Ventas, quedo conmovido ante la estatua de José Cubero, El Yiyo, muerto en Colmenar hace veinticinco años y un día.
El Mundo
31 de agosto de 2010
Los médicos, como los curas, son genios de identificar la debilidad y dar el consejo-instrucción siempre restrictivo. Y descubierta te cazan y te quitan cosas, siempre de las buenas.
Ni conozco cura que te recomiende tirarte todo lo que se mueva ni médico que fuerce a comer y
📣 OFICIAL | El Real Betis incorpora a Vlad Rafaila en calidad de cedido 📝😃
¡Bienvenido a tu nuevo hogar, Vlad! 💪💚
➡️ https://t.co/obPcbshjaV
#BetisDeportivo#CanteraBetis