¿Dónde estaban los francés cuando Argentina se consagraba Campeón del Mundo?
No estaban saludando a su gente, sino que decidieron irse DIRECTAMENTE AL VESTUARIO.
¿Por qué ahí no dijeron nada? Ah, si…
Cuti Romero (Tottenham), Lisandro Martinez (United) y Enzo Fernández (Chelsea) son capitanes de sus respectivos clubes. Alexis Mac Allister es figura en Liverpool. El Colo Barco rumbo al Chelsea. Todos ellos, sabiendo que tienen que volver a Inglaterra, tuvieron los huevos de no callarse y hacer oír nuestro reclamo. Eso vale como un título. No callarse ante la injusticia y no esquivarle a las raíces. Gracias a todo el plantel por esto. Que lindo ser argentino.
"Los jugadores del plantel de #Boca no saben donde están, que se vayan a cagar.
Lloro y me duele porque veo como se cagan a puteadas los hinchas de #Boca. Unos defienden a Macri y otros a Riquelme, putean a uno y se cagan a trompadas. #Boca no es ésto y nunca lo fue.
Espero que las consecuencias sean para todos. A Cavani no lo quiero ver más en palco, es una falta de respeto a los hinchas. Basta de contratos altos, basta de jugadores que se quedan porque si se van a otros clubes no les pueden pagar sus contratos, basta de jugadores que están hace tiempo y no les da para esta camiseta.
Yo puedo tirar la chapa de que en Boca salí campeón de ésto y de aquello, pero nunca lo tiró a la cancha porque no es mi manera".
Cristian Traverso en @TyCSports.
Ante las recientes declaraciones públicas de altos funcionarios del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte respecto de la soberanía sobre las Islas Malvinas, la Argentina reafirma sus derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. La ocupación de 1833 fue un acto de fuerza contrario al derecho internacional de la época que vulneró nuestra integridad territorial y dio inicio a una situación colonial que persiste.
La Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció mediante la Resolución 2065 (XX) la existencia de una disputa de soberanía e instó a la Argentina y al Reino Unido a resolverla por la vía de las negociaciones bilaterales. Este llamado ha sido reiterado por numerosos pronunciamientos bilaterales y multilaterales, entre los que se destacan el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (C24), la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y sus Estados Asociados, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), los países miembros del Consenso de Brasilia y del Grupo de los 77 y China.
Rechazamos la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos. Los actuales habitantes de las Islas Malvinas no han sido nunca reconocidos como un "pueblo" por las Naciones Unidas. No resulta aceptable que los habitantes de las islas se conviertan en árbitros de una disputa territorial en la que su propio país, como población implantada, es parte. Por ello tampoco tiene validez el pretendido “referéndum” de 2013.
Denunciamos además las actividades ilegales de exploración y explotación de recursos naturales -tanto renovables como no renovables-, en particular la pretendida “Decisión Final de Inversión” anunciada por las ilegítimas licenciatarias Rockhopper Exploration Plc y Navitas Petroleum Lp, para el desarrollo del yacimiento “Sea Lion”, que buscan desconocer los derechos soberanos argentinos y violan resoluciones de las Naciones Unidas.
Por todos los elementos señalados, la República Argentina manifiesta, una vez más, su disposición a reanudar las negociaciones bilaterales con el Reino Unido que permitan encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía y dar fin a la situación colonial especial y particular en las que están inmersas y agradece a toda la comunidad internacional el apoyo recibido a los derechos soberanos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Por historia, por derecho y por convicción: las Malvinas son argentinas.
Si en lugar de enviar tropas a Groenlandia, la UE se acercase a China y se uniese al comercio internacional desdolarizado, a USA le quedarian dos telediarios y se ganaría la guerra sin disparar un tiro. Pero el que nace es siervo muere siervo. Vonder Layen & Cia. no quieren ganar
La frase de Trump no es una bravuconada improvisada. Es una declaración de teoría del poder.
Cuando afirma que el único límite a su acción es su propia moralidad y su propia mente, y que no necesita el derecho internacional, Trump no está negando la existencia del derecho: está desnudando su crisis.
Desde Hobbes, sabemos que el orden nace cuando alguien es capaz de imponer límites al caos. Desde Kant, que el derecho internacional debía sustituir la fuerza por la norma. Desde Núremberg, que la moral individual no basta cuando el poder se desborda. Y desde la experiencia del siglo XXI, que el derecho internacional sin poder efectivo es retórica, no freno.
Trump dice en voz alta lo que muchos líderes practican en silencio:
que el derecho internacional solo funciona mientras coincide con el equilibrio de poder, y colapsa cuando se convierte en coartada para la inacción, la impunidad o la complicidad.
La historia es implacable:
– El nazismo no cayó por declaraciones jurídicas.
– El estalinismo no fue contenido por resoluciones.
– Las dictaduras latinoamericanas no terminaron por comunicados de expertos.
Cayeron cuando el poder cambió de manos o cuando el costo de sostenerlas superó el beneficio.
La pregunta incómoda no es si Trump “viola” el derecho internacional.
La pregunta real es: ¿qué hizo el derecho internacional cuando millones fueron exiliados, torturados, empobrecidos y silenciados durante décadas?
Cuando la norma protege al opresor y no a la víctima, deja de ser derecho y se convierte en formalismo vacío.
Cuando las instituciones multilaterales denuncian con precisión quirúrgica… y actúan con parálisis absoluta, pierden autoridad moral.
Trump no propone un mundo mejor.
Propone un mundo más honesto en su brutalidad: el poder manda, la moral individual decide y la norma acompaña —o estorba.
Eso es peligroso.
Pero también es un espejo.
Porque si el derecho internacional quiere volver a ser límite del poder, deberá recuperar capacidad de producir consecuencias, no solo comunicados.
De lo contrario, seguirá ocurriendo lo inevitable:
el orden será impuesto por quien esté dispuesto a usar la fuerza,
y la legalidad quedará reducida a un lenguaje para tranquilizar conciencias, no para proteger a los seres humanos.
La historia ya juzgó este dilema.
El veredicto siempre es el mismo: cuando el derecho no actúa, el poder ocupa su lugar.
Amen
Il existait mille raisons de condamner le régime de Nicolas Maduro : communiste, oligarchique et autoritaire, il faisait peser sur son peuple, depuis de trop longues années, une chape de plomb qui a plongé des millions de Vénézuéliens dans la misère - quand il ne les contraignait pas à l'exil.
Mais il existe une raison fondamentale pour s'opposer au changement de régime que les États-Unis viennent de provoquer au Venezuela. La souveraineté des États n'est jamais négociable, quelle que soit leur taille, quelle que soit leur puissance, quel que soit leur continent. Elle est inviolable et sacrée.
Renoncer à ce principe aujourd'hui pour le Venezuela, pour n'importe quel État, reviendrait à accepter demain notre propre servitude. Ce serait donc un péril mortel, alors que le 21e siècle est déjà le théâtre de bouleversements géopolitiques majeurs qui font planer sur l'humanité le risque permanent de la guerre et du chaos.
Il ne nous reste plus qu'à espérer, face à cette situation, que la parole soit rendue au plus tôt au peuple vénézuélien. C'est à lui que doit revenir le pouvoir de définir, souverainement et librement, le futur qu'il souhaite se donner en tant que Nation.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
Como Gobierno de Chile expresamos nuestra preocupación y condena por las acciones militares de Estados Unidos que se desarrollan en Venezuela y hacemos un llamado a buscar una salida pacífica a la grave crisis que afecta al país.
Chile reafirma su adhesión a principios básicos del Derecho Internacional, como la proscripción del uso de la fuerza, la no intervención, la solución pacífica de las controversias internacionales y la integridad territorial de los Estados.
La crisis venezolana debe resolverse mediante el diálogo, y el apoyo del multilateralismo, y no a través de la violencia ni la injerencia extranjera.
Maduro es un tirano despreciable al que no le importan nada los venezolanos. Pero a Trump tampoco: esto no va de democracia, sino de poder, petróleo y la obsesión de EEUU por el control de Latam.
Acabamos de terminar consejo de seguridad nacional desde las 3 am.
Se despliega la fuerza pública en la frontera, se despliega toda la fuerza asistencial que dispongamos en caso de entrada masiva de refugiados.
La embajada de Colombia en Venezuela está activa a llamadas de asistencia de colombianos en Venezuela.
Cómo miembros del consejo de seguridad de Naciones unidas buscamos convocar el Consejo.
El gobierno de Colombia rechaza la agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina
Los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz. Ese es el principio de la autodeterminación de los pueblos que es base del sistema de las Naciones Unidas.
Invito al pueblo venezolano a encontrar los caminos del diálogo civil y su unidad. Sin soberanía no hay nación. Es la paz el camino y el diálogo entre los pueblos es fundamental para la unión nacional. Diálogo y más diálogo es nuestra propuesta.
La Navidad en los barrios argentinos es esto: la calle en calma, la luna entre cables, alguna radio prendida, olor a asado temprano, mesas alargadas, calor pegajoso, ventiladores girando y niños felices. No es postal, es pertenencia y lo más lindo que conozco.