Argentina no tuvo un sistema legal de segregación racial como en EEUU, ni apartheid como Sudáfrica. Tampoco fue ni es un imperio colonial explotando poblaciones africanas como Francia, Reino Unido, Bélgica o Portugal. Por eso podemos llamar negro cariñosamente a cualquiera, no nos persigue la culpa ni nos lleva a alguna etapa oscura de nuestra historia.
Así que no nos vengan a tratar como si hubiéramos tenido plantaciones algodoneras, baños para negros, matrimonios interraciales prohibidos o colonias africanas administradas desde Bs As.
Circulen chiques.
Podés hacer toda la guita, tener los mejores autos, las propiedades y barcos que quieras
Pero si no tenés con quien compartirlo, cuando te cruces con esta foto te vas a sentir pobre igual
Hay cosas que la guita no compra y que lleva esfuerzo conseguir. No pierdan el norte
Mi novia y yo llevábamos 6 años juntos.
Yo tengo 32. Ella, 30.
Todos preguntaban lo mismo.
—¿Y la boda para cuándo?
Yo quería esperar.
Ella no.
Empezó con indirectas.
Luego ultimátums.
—No puedo perder más tiempo —decía.
Una noche dejó su celular en la mesa.
No suelo revisar teléfonos.
Pero apareció una notificación.
“¿Entonces sí te vas a casar con él o qué?”
Abrí el chat.
No era reciente.
Llevaban meses hablando.
Planes.
Opciones.
“Si no me propone antes de diciembre, me voy contigo.”
No grité.
No reclamé.
Esperé.
En diciembre le propuse matrimonio.
Frente a su familia.
Dijo que sí, llorando.
Una semana después cancelé todo.
Le envié capturas a su “plan B”.
Y me fui.
Dicen que fui cruel por ilusionarla.
Yo digo que solo le di exactamente lo que quería:
una decisión.