Este miércoles los niñ@s rayistas no van al cole. Y los que van, entrarán en clase con la franja roja en su pecho y las chispitas en sus ojos. Este miércoles se les permite gritar “Puto Rayo” como excepción de palabrota que infla el sentido de pertenencia y nunca falta el respeto al rival. Este miércoles llegarán muchos a Leipzig. Y pronunciarán una vez más el nombre de la ciudad infinitamente mejor que sus padres. En coche, en autocaravana, en avión, con escalas, con papá, con mamá, con papá y mamá, con sus herman@s. Niñ@s de 3, 7 o 13 años que unen generaciones y que serán los protagonistas en el recreo. Porque por primera vez su equipo de fútbol va a jugar una final europea. Cantarán, saltarán y serán devorados por gusanos que conquistarán sus tripitas. El mural de la Albufera en el alma de muchas familias. Una final generacional. Llegar hasta aquí ha sido muy hermoso. Ganar debe de ser la leche. Pero no existe nada más mágico que compartir este viaje eterno desde los preciosos ojos de los niñ@s rayistas.
La empresa no era fácil, preparar el Centenario con el Club se antojaba cuando menos complicado. El tiempo nos dio la razón.
Trabas, desplantes, inacción y decisiones que han traspasado nuestras líneas rojas.
Aún así, prometemos celebrar el Centenario como los Rayistas merecen.
Barricadas defensivas y controles en la Avenida de la Albufera en el Puente de Vallecas.
Fotografía de 1936. Libro 'Vallecas, fotos antiguas' de Sixto Rodríguez.
Los Hijos del caballo blanco nunca fueron fáciles de domar, @RayoVallecano.
El Rayo es de Vallekas.
Fácil. #ADRV1924
Aquella locura que idearon unos adolescentes vallecanos y que amadrinó doña Prudencia Riego cumple hoy 98 años.
Y, con mil palos en las ruedas, ahí sigue. Y seguirá. Felicidades al @RayoVallecano y sobre todo a la gente que lo quiere.
Algún día va a haber una desgracia irreparable y el responsable no tendría que ser el club. El responsable tiene nombre y apellidos.
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