Este año entendí que la vida no siempre devuelve lo que das. Ser buena persona no te asegura finales justos, y amar de verdad tampoco garantiza que te elijan. Aun así, me quedo en paz, porque cometí errores, pero nunca hice daño con intención. Y al final, eso vale más.
Nunca, nunca, se les ocurra alegrarse de la desgracia ajena, o burlarse del estado físico, financiero o emocional de una persona. La vida da muchas vueltas.
Un buen sueldo puede motivarte una vez al mes, pero un buen ambiente laboral, donde puedas crecer, aprender, mejorar y dar lo mejor de ti, puede motivarte todos los días.
Ojalá encuentres un lugar donde tengas ambas cosas: un buen sueldo y un trabajo que también te haga sentir valorado.