No puedes herir a alguien que ha leído a Tolstói, Dostoievski, Kafka, Nietzsche, Kierkegaard y Camus por diversión. Su serotonina abandonó el chat hace años.
Un trabajador promedio en EE.UU. necesitaría trabajar 15.5 millones de años para acumular esa fortuna, que es mucho más tiempo del que ha existido el ser humano en la tierra.
Es un parásito que vive del trabajo ajeno y es una de las personas más odiosas del mundo.
Entre Brugada diciendo que no estorbemos a los extranjeros y el PAN proponiendo que tengan horario extendido de metro como nunca nos dieron. Casi no se nota el servilismo al extranjero y el desprecio a la gente local
La romantización de la "salud mental" en redes nos está vendiendo la idea de que sanar es tomar café en tazas lindas y escribir en un diario, cuando en realidad "sanar" es un proceso asqueroso, violento, solitario dónde eres tú peleando con tu mente.
🚨 La derecha sigue confundiendo propiedad PERSONAL con propiedad PRIVADA… y por eso su “gotcha” se desmorona solo.
Arturo Herrera y @RightNewsShow (él mismo) gritan: “¡Bonilla odia el capitalismo pero trabaja para Bezos y cobra su sueldo!”
Eso no es hipocresía.
Es ignorancia voluntaria que Marx destrozó hace 150 años.
Un actor exitoso de izquierda NO odia el capitalismo por recibir pago por su trabajo ni por disfrutar de él.
Eso es propiedad personal: el fruto directo de su fuerza de trabajo, que el socialismo defiende y garantiza.
Lo que odia es la propiedad privada de los medios de producción: que Jeff Bezos (y los de su clase) se apropien de la plusvalía que genera el trabajo ajeno.
Fenomenológicamente, el trabajador vive la alienación diaria: vende su fuerza de trabajo como mercancía porque, bajo el capitalismo, esa es la única forma de reproducir su existencia. Su conciencia crítica (“odio al sistema”) no borra la determinación material. La existencia social precede y configura la conciencia.
Hermenéuticamente, la derecha fetichiza la mercancía y lee todo como moral individual: “¡quieren opulencia en el sistema que desprecian!”
Error garrafal.
Marx nunca pidió pobreza ascética. El socialismo NO es marketing moral. Es la supresión de la explotación: que cada quien se apropie del fruto completo de su trabajo y pueda vivir dignamente de lo que ama hacer, sin que ese amor sea convertido en ganancia de otro.
Llamar a esto “pereza mental” no es un argumento.
Es la derecha exhibiendo su analfabetismo económico en pleno 2026.
La izquierda no aspira a ser pobre.
Aspira a que nadie tenga que venderse para comer… y a que el talento se pague completo, sin intermediarios capitalistas.
Eso, compañeros, es ciencia de la historia. No contradicción. He dicho.