A los noventa y cinco años murió Taty Almeida.
Con su muerte se cierra una historia extraordinaria: la de una mujer que enfrentó la tragedia personal con dignidad, perseverancia y espíritu de lucha, pero nunca de venganza.
Antes de convertirse en un símbolo fue apenas una madre. Una madre común. De esas que acomodan la ropa de sus hijos, que esperan el llamado de la noche, que conservan fotografías en cajones donde el tiempo se acumula como polvo sobre los recuerdos.
Hasta que un día el horror golpeó a su puerta. Y entonces dejó de ser común.
Una mañana de junio de 1975, cuando todavía faltaban nueve meses para que los tanques ocuparan las calles y los generales se adueñaran del país, su hijo Alejandro, de apenas veinte años, fue tragado por una sombra que ya comenzaba a extenderse sobre la Argentina.
Los hombres que se lo llevaron pertenecían a la Triple A.
La desgracia llegó a su familia antes que la dictadura. El país todavía conservaba las formas de la democracia. Pero el horror ya había comenzado su trabajo.
Aquella mañana desapareció Alejandro. Y también desapareció la mujer que hasta entonces había sido. La madre y docente se transformó en una luchadora por los derechos humanos.
Ella misma recordaba que provenía de una familia conservadora, con vínculos con las Fuerzas Armadas, y que durante mucho tiempo creyó en las explicaciones oficiales. La desaparición de su hijo la obligó a enfrentarse con una realidad que desconocía: la existencia del terrorismo de Estado antes incluso del golpe militar de 1976.
Desde entonces comenzó una búsqueda que duraría toda una vida. Durante años recorrió oficinas, cuarteles, despachos y pasillos donde la burocracia había aprendido a convivir con el espanto.
Preguntó donde nadie respondía. Golpeó puertas que nunca se abrían. Escuchó mentiras pronunciadas con la tranquilidad de quienes creen que el poder será eterno, olvidando su carácter pasajero y efímero.
Taty convirtió la ausencia en una causa.
Tuvo la capacidad de seguir preguntando cuando muchos habían dejado de escuchar. La decisión de seguir caminando, aun cuando el cuerpo, con el paso de los años, ya reclamaba descanso. La fortaleza necesaria para sostener la memoria de su hijo cuando otros pretendían imponer el olvido.
Por eso terminó convirtiéndose en una referencia moral para generaciones enteras de argentinos. No porque encontrara respuestas. El cuerpo de Alejandro jamás apareció. Sino porque nunca renunció a buscarlas.
Esa fue la lucha que la acompañó hasta el final de sus días y la razón por la cual permanecerá en la memoria colectiva de nuestro país.
Con su pañuelo blanco. Con su voz serena. Con una convicción inquebrantable. Y con la certeza de que el amor maternal puede ser más poderoso que el miedo.
Se ha ido una mujer que transformó el dolor en dignidad, la ausencia en compromiso y la tragedia personal en una causa colectiva.
De esas personas excepcionales que, aun después de muertas, siguen enseñándonos que la perseverancia también puede ser una forma de amor.
No puede ser. No puedes haberte ido. Es imposible. Estás en todos lados. En cada lucha. En cada encrucijada. Eres parte de mi. Eres vida pura. Eres indispensable. Taty. Mi querida Taty. Siempre con tu sonrisa, a pesar de la adversidad. Nada te quebró.
Ayer Pagni escribía:
"(Con la explicación de Adorni) lo que se sabrá hoy es qué nivel de aprecio o menosprecio tiene el Gobierno por la inteligencia de los argentinos".
Bueno: piensan que somos boludos.
Quizá tengan razón en esto.
Les recuerdo que el juez de la causa de ADORNI, Ariel LIJO, está en París con el ministro de Justicia, Juan Bautista MAHIQUES, con la excusa de una pedorrada del GAFI, el organismo de lucha global contra el lavado de guitajajaJAJJA CIERREN EL PAÍS.
URGENTE 🚨🚨🚨 Como Adorni, el narcocandidato fallido José Luis Espert también ingresó al régimen de Inocencia Fiscal. Pidió hacerlo el 9 de junio. Otro que figura inscripto es Federico Sturzenegger, con solicitud del 7/6.
Acá está el afecto, el buen decir y la calle del conurbano.
No somos esa pintura espantosa que pintan los Ariettos omnipresente de la tele.
Y muy inteligente TN, que mandó a cronistas sensibles y, casi seguro, ricoteros.
Respeto, acompañamiento y empatía.
La tristeza se nota hoy en las caras de cientos de miles. Las interpretaciones abundan y sobran. Hay para todos los gustos. Ninguna parece alcanzar.
El líder y su banda construyeron mucho más que una fábrica de rock and roll potente y de poesía nacida del cruce de infinitas lecturas, del cómic a Nietzsche, de los beatniks a Borges.
Fue una militancia, una identidad y un punto de encuentro. Fue el núcleo ideológico, social y político de varias generaciones curtidas entre la resistencia y la rebelión.
Todo eso merece, antes que cualquier otra cosa, respeto, acompañamiento y empatía.
El desprecio, el odio y el resentimiento fueron lo que nos trajo hasta el punto más bajo en la historia de nuestra cultura democrática desde 1983.
Es hora de abandonar toda esta basura tóxica y abrazar de manera fraterna a quienes hoy están más solos.
"El dolor más puro es el de haber sido tan feliz."
Indio Solari, El Ruiseñor, el Amor y la Muerte.
La banda de mi calle 🤍❤️🤍
La familia riverplatense, presente con los colores más lindos en la despedida del Indio Solari, una leyenda de nuestra música y nuestra cultura ♾️
La voz de nuestro club está en nuestra gente; no donde la buscas.
Lo popular rara vez necesita explicación. Lo difícil suele ser reconocerlo. Requiere sensibilidad.
Y en estas horas, el afecto de miles de riverplatenses por el Indio forma parte de esa voz colectiva que es River.
Lamento profundamente la partida de Carlos Alberto “El Indio” Solari.
Se apaga una voz. Permanece para siempre una obra que ya forma parte del patrimonio cultural de los argentinos.
Se va una de las figuras más trascendentes de la cultura popular argentina. Un artista irrepetible, capaz de poner en palabras los sueños, las rebeldías, las alegrías y las heridas de generaciones enteras.
Su obra trascendió la música. Sus canciones acompañaron historias de vida, construyeron identidades colectivas y dejaron una huella imborrable en millones de personas que encontraron en su poesía una forma de mirar el mundo.
La inmensa muestra de afecto popular que hoy lo despide refleja la dimensión de su legado. No es solamente la despedida de un músico: es el reconocimiento a un creador que logró establecer un vínculo único y profundo con su pueblo.
Mis más sinceras condolencias a su familia, a sus seres queridos y a los millones de seguidores que hoy sienten su ausencia.
Su obra permanecerá. Porque hay artistas que mueren y artistas que se vuelven eternos.