Trump hace poco: "El tiempo se acaba [para que abran el estrecho de Ormuz], 48 horas para que descienda el infierno sobre ellos"
Traducción: Mi hijo Barron estuvo vendiendo futuros del S&P 500 durante la semana. El lunes recoge beneficios.
Siempre le comenté a mis amigos chavistas que Chavez acabaría cob la industria petrolera y que sumiría a Venezuela en un retroceso tal que nos llevaría al pasado. Esta noticia lo confirma y me entristece. El consuelo es que hay una luz al final del tunel. Esperemos que no sea un tren…
The Administration's narrative is that Alex Pretti is a domestic terrorist who was out to murder ICE agents.
The Left's narrative is that he was murdered in cold blood while defending the vulnerable.
The truth is somewhere in the middle: Alex Pretti tragically died impeding law enforcement in their attempt to arrest criminals after a scuffle in which something made the agents fear for their lives.
As a nation, we desperately need to take down the temperature and find common ground. That means not calling ICE Nazis and not calling protestors terrorists. Both are totally unacceptable.
He leído la entrevista de Hausmann a la izquierda española, donde se menciona que de Trump no facilitar la transición a la democracia, ellos (?) se opondrían a su estrategia.
No sé quiénes son “ellos”.
Dedico esta mini cavilación a su desglose, no porque crea que lo merece, la entrevista tiene claramente marcado un puerto de llegada desde su inicio, sino porque me parece peligrosísimo que tales proposiciones las diga él, y que las diga justo ahora.
Se trata de un interlocutor respetado y de peso. No sólo por el cargo actual, sino porque fue ministro de una época que todos recordamos como importante en ese país hoy desértico y esquelético.
Ministro cuando la palabra tenía contenido semántico. Ese gobierno dónde él estaba, por cierto, cayó por desconocer o malinterpretar la variable política, la "escritura en la pared" para citar el Tanakh, y terminó, así pensamos muchos y la historia lo recuerda, víctima de un golpe palaciego ejecutado por rémoras del partido AD.
El análisis de Hausmann en la entrevista mezcla medias verdades con sentimientos propios. Emerge incontenible su encono (¿irreconciliable?) con la actual administración en EEUU, única por cierto que, bajo criterio de cualquier moral (y aquí podría extenderme largo), puso vidas propias en riesgo para remover nuestra situación. Eso hay que repetirlo siempre.
Nadie, nadie, de esos gobiernos/países/templos respetuosos de la moral convencional, del Derecho Internacional, y toda la entelequia de instituciones que justifica su existencia defendiendo sus presupuestos, nadie -repito- movió un dedo por Vzla. La oposición lo sabe: más allá de café/té y galletitas, de algún comunicado, nada pasó. La tragedia seguía -sigue- como cuenta gotas en silencio.
Todo por cierto, aunque parezca que fue hace mucho, no llega a las tres semanas.
¿Falta mucho? Si, falta mucho. Muchísimo.
¿Es Trump el sujeto idóneo? Quizás no, no lo sabemos. Pero la alineación de actores en un Dpto de Estado como ahora, da esperanzas. Esto no es la dupla de batequebraos gonzalez/blinken humillados por la realidad una y otra vez.
Ahora toda la columna vertebral de cargos, del ministro para abajo hasta la encargada que acaban de asignar para Caracas, habla español. Toda conoce nuestra cultura. Todos saben quién es Tío Conejo, y la miseria de nuestra proverbial viveza criolla.
Convengamos aunque sea retóricamente, que una desgracia de más de cinco lustros no se desmonta en un mes.
¿Qué pasa con los cambios bien pensados cuando no tienen base política? Lo que les pasó en el gran viraje: que no vieron el caballo de troya que la izquierda les preparaba, aliada con actores circunstanciales, para no dejar luego títere con cabeza.
Y quien ha estudiado procesos sabe, Hausmann sabe, que interrumpir una transición política para poner o quitar elementos, guiados -en el mejor caso- por algún tipo de idealismo, corre el riesgo de colapsar cualquier logro.
Hablar de la constitución del 99 y pretender obligar a una fuerza de ocupación a cumplirla, en menos de un mes, es un dislate educado y calculado. ¿Estamos en capacidad de convocar a elecciones en menos de un 30 días? ¿Con qué? ¿Con quiénes? ¿Con este cne? ¿Con esta asamblea? ¿Con estos jueces?
Si quienes colocaron las minas no son los mismos que las vengan a desmontar, bajo supervisión,estaremos cerca del colapso, pretendiendo jugar además, con las reglas amañadas fraguadas en el pasado.
También se podría decir que ese mismo documento constitucional del 99 tiene pies de barro, pero eso es otra discusión.
En los casos que algunos hemos citado para ejemplificar: Japón y Alemania, no Panamá, pues no cuadra con las variables salvo por estar en Hispanoamérica, sabemos que sancionar una constitución fue el proceso culminante de la ocupación/transición y desmalezamiento del entorno. Sabemos que el destartalamiento fue tal en estos ejemplos, que desmontar el sistema y poner bases operativas tomó lustros.
¿Es disparatado comparar la estructura política del nacionalismo japonés y la factura del estado del nacionalsocialismo con nuestra zona tórrida?
Puede ser: pero si sirve de algo para ilustrar nuestro pensar, digamos cuando menos que estamos ante las ruinas políticas de instituciones hechas a mano por el castrismo. Por sujetos que supieron poner en jaque y burlarse de más de 10 administraciones de EEUU.
Vzla actual es el resultado de aquel “con mi revolución y tu petróleo…” que narra la anécdota de Castro y Betancourt.
Más que ruinas, en realidad, en Vzla ahora estamos -insisto- ante un campo minado, cargado además, con distintos tipos de minas, traídas teórica y prácticamente, de varias naciones.
Porque algo de la academia conozco, no creo que Hausmann lea esto. Otras ocupaciones tendrá de seguro.
Pero declaraciones así, ante un medio como el país donde se cuentan los torpedos sus objetivos, y nada es casualidad, donde botan sin vergüenza a quienes no comulgan con la sala de redacción, eso hace daño a todos.
Lo de Vzla no debe subestimarse: la oposición no tiene estructura. Eso ha quedado claro. Mucha de ella está en la diápora, la otra, seceramente encarcelada y perseguida.
Pero incluso peor: el interinato dejó pruebas de la profunda corrupción de lo que mucha “oposición” es capaz. Esa avidez está intacta ,y buscando una nueva veta dorada para manifestarse.
Por esto, porque no hay todavía actores confiables ni claros desde la perspectiva las fuerzas de ocupación, es que todo irá más lento.
Ya lo dijo el poeta Cadenas: los humanos no sólo tenemos ojos sino puntos de vista. Y bajo el punto de vista del personalismo trumpista, los pasados engaños, hechos por gente "de este lado", pesan toneladas ahora.
No es ideal lo que tenemos pero cuando menos, es una -quizás la única- salida de este espantoso laberinto que tanto nos ha costado y nos puede seguir costando.
Un laberinto que si no asombra y aterra a más personas en el mundo, es porque los vzolanos carecemos del talento histriónico de otras naciones para dar lástima, y porque hemos enfrentado a un Golem gigantesco, ensamblado con los intereses de casi todos los totalitarismos y autoritarismos del mundo quienes se han servido de nuestro recurso y territorio.
Diré para cerrar, dos cosas:
una es que, con su influencia y poder, Hausmann tiene la capacidad de promover discusiones/foros/conferencias abiertas sobre el tema. Estamos de moda, es innegable.
Pero no con los mismos de siempre, respirando todos en una bolsa y dándose unos a otros la razón. Sino llamando a quien piensa distinto, sea para desnudarle las sinrazones o, quizás, entender los argumentos.
La otra es que, bien mirado, el desmontaje del petróleo casi regalado a China nos pone en una interesante disyuntiva geopolítica: habrá que re-negociar llos términos de esos empréstitos y EEUU probablemente esté presente. Esto cambia las cosas radicalmente. Podría, de paso, eludirse la famosa Trampa de Tucídides y evitarse de modo circunflejo, la invasión que China prometió a Taiwan el año entrante
Prefiero ser optimista y equivocarme esta vez, que cantar la muerte posible de algo que por ahora nos supera.
“En la nueva Venezuela no podemos aceptar chavistas, ex chavistas conversos, alacranes, politiqueros del interinato, muderos, normalizadores, magazolanos, ultras, progrezolanos, evangélicos, santeros, treintones confiables, boomerzolanos, perezjimenistas, mayameros, viejos, bebés, negros, blancos, feos, misses, peloteros, pobres, sifrinos y… venezolanos.”
Perfecto. Ya entendimos: una república perfecta, con el pequeño detalle de que no puede tener población 😅
2/2 El abogado brasileño Felipe Hasson, especialista en Derecho internacional, ha compartido su opinión sobre la intervención norteamericana en Venezuela.
Por eso, la ayuda externa —incluida la militar, cuando sea necesaria para proteger vidas y no regímenes— no es una violación moral del derecho internacional. Es la afirmación de su núcleo ético. La comunidad internacional existe precisamente para evitar que se cometan atrocidades detrás de fronteras convenientemente cerradas.
La reacción de muchos venezolanos deja esto claro. Mientras comentaristas extranjeros, cómodamente distantes, condenan las intervenciones en nombre de una soberanía abstracta, quienes viven la desesperación real celebran. Celebran porque ven una oportunidad concreta de liberación. Celebran porque saben que el "respeto a la soberanía" fue, durante años, la excusa perfecta para la inercia internacional.
El paralelo histórico es inevitable. Si en la Europa de los años 1940 las potencias hubieran decidido no liberar los campos de concentración para respetar la soberanía alemana, hoy esa omisión sería recordada como complicidad. Ningún orden jurídico serio puede exigir neutralidad ante crímenes masivos contra la propia población.
Invocar el derecho internacional para defender a dictadores es una perversión intelectual. Es transformar un sistema creado para proteger a los seres humanos en un argumento de conveniencia para proteger a los opresores. No hay nada de progresista en ello. No hay nada de humanista. Solo hay el consuelo moral de quien nunca ha tenido que elegir entre soberanía y supervivencia.
El derecho internacional no existe para blindar regímenes autoritarios. Existe para recordar que ningún gobierno —absolutamente ninguno— tiene el derecho de destruir a su propio pueblo en paz.
Otro argumento recurrente —e intelectualmente perezoso— es el de que la intervención no sería "humanitaria", sino movida por intereses económicos. Aunque existan intereses estratégicos o económicos —como casi siempre han existido en cualquier acción relevante en la política internacional—, eso no invalida, ni de lejos, la legitimidad moral del resultado cuando este atiende a una demanda real y explícita del propio pueblo oprimido.
El criterio central no es la pureza de las motivaciones externas, sino la realidad vivida internamente. Y esa realidad es inequívoca: los venezolanos, en su mayoría, celebran y apoyan la intervención porque saben quién es el verdadero agresor. Fue el propio régimen dictatorial el que, al elegir preservar el poder a costa del hambre, de la represión y de la destrucción social, abrió la puerta a una respuesta externa.
Cuando un gobierno ataca sistemáticamente a su propio pueblo, él mismo elimina cualquier autoridad moral para cuestionar los motivos de quien interviene para poner fin a ese sufrimiento. En este escenario, incluso una acción impulsada por intereses no exclusivamente humanitarios se vuelve necesaria, legítima y moralmente correcta, porque la alternativa concreta sería la continuidad de la opresión.
Por lo tanto, la fundamentación de aquellos que colocan la ideología por encima de todo —y que después rebuscan en el derecho internacional frases, conceptos y principios que sirvan a la respuesta que ya decidieron dar— es, como mínimo, lamentable. No es una defensa seria de la legalidad internacional, sino un ejercicio de cinismo selectivo, hecho a la distancia y sin ninguna empatía por quien vive el colapso en carne propia. Cuando la ideología viene antes del ser humano y la soberanía es invocada para justificar la miseria, el derecho deja de ser instrumento de justicia y pasa a ser apenas retórica vacía al servicio de la indiferencia.
*Felipe Hasson*
Global Attorney | Ph.D, https://t.co/fTzuLeg7rU, LLM, FCIArb
Espero que todos los preocupados por el Derecho Internacional y la Carta de la ONU, compartan esta noticia: además de que solo han liberado al 2% de presos políticos, anoche falleció otro más en custodia. La cifra asciende a más de 25 fallecidos en prisión política desde 2014 según @WOLA_org
Quiero verlos ya denunciando esto ante el mundo.
1/2 El abogado brasileño Felipe Hasson, especialista en Derecho internacional, ha compartido su opinión sobre la intervención norteamericana en Venezuela.
Muchas personas me preguntan mi opinión sobre la cuestión de los EE. UU. y Venezuela, como profesor de derecho internacional que vive hace 10 años en los EE. UU.. En lugar de responder uno por uno, decidí poner aquí lo que pienso. Para quien tenga interés y paciencia para leer, aquí va.
Mi opinión es que el debate sobre Venezuela ha sido secuestrado por una lectura selectiva —y profundamente hipócrita— del derecho internacional. Se invoca la "soberanía", la "no intervención" y el "orden jurídico internacional" como si estos conceptos existieran para proteger a los gobiernos, y no a las personas. Como si la soberanía estatal fuera un escudo moral absoluto, capaz de justificar el hambre, la persecución, la tortura, el exilio masivo y la supresión completa de la voluntad popular. No lo es.
La soberanía no es un fin en sí misma; nunca lo fue. Es un instrumento funcional, condicionado al cumplimiento mínimo de los deberes del Estado para con su población. Cuando un régimen transforma a su propio pueblo en rehén —empobrece deliberadamente a la sociedad, destruye instituciones, persigue opositores, defrauda elecciones y elimina cualquier posibilidad real de alternancia de poder—, ese régimen pierde la legitimidad que da sentido a la soberanía que alega defender.
El derecho a la vida, a la dignidad humana y a la autodeterminación de los pueblos no son "valores occidentales" opcionales ni retórica política. Son normas centrales del orden jurídico internacional contemporáneo. Un gobierno que viola sistemáticamente estos derechos no puede exigir que el mundo cierre los ojos en nombre de una abstracción jurídica conveniente.
Venezuela no es un caso de "divergencia ideológica"; es una tragedia humanitaria. Millones de personas se han visto obligadas a dejar el país. Las que se quedaron conviven con la escasez, la represión y el miedo. No hay elecciones libres. No hay prensa independiente. No hay un Poder Judicial autónomo. No hay canales internos efectivos para que el pueblo se libere por su propia cuenta. Defender que ese pueblo "resuelva solo" su situación es, en la práctica, defender la perpetuación del sufrimiento.
Sentiments of Venezuelans
I’m going to say this once, and I don’t care if it makes people uncomfortable.
If you have never lived in Venezuela
If you did not grow up there
If you did not watch your country collapse in real time
If you did not stand in food lines
If you did not watch your parents lose everything they built
If you did not have to leave your home with nothing
Then shut the fuck up.
You do not have an opinion.
Your opinion does not matter.
And you don’t get to lecture anyone about what’s happening there.
I’m Venezuelan.
I lived there most of my life until my early twenties.
I watched my country go from a functioning democracy to full blown socialism right in front of my eyes.
This is not politics to me.
This is trauma.
Before socialism, Venezuela was not perfect, but it worked.
There was trade.
There was money coming in.
There was investment from the US.
There were jobs.
There was food.
There was medicine.
My family had five businesses.
We had our home
We had investments.
We had a future.
Then the government started nationalizing everything.
Private companies were taken.
Foreign investors were pushed out.
Imports were blocked.
Price controls destroyed production.
Corruption exploded.
And everything died.
Not slowly.
Violently.
People didn’t suddenly become poor because of “capitalism” or “the US” or whatever bullshit slogan people like to repeat online.
They became poor because socialism destroyed incentives, destroyed production, destroyed trust, and destroyed hope.
People today in Venezuela are not debating ideology.
They are trying to survive.
They are trying to find food.
Trying to find medication.
Trying to keep their families alive.
So when I see people in the West posting from comfortable homes, full fridges, stable currencies, and safe streets talking about “imperialism” or “US bad” or “Trump this or that”
No.
It’s not complicated.
You’re just ignorant.
China is not rebuilding Venezuela.
Russia is not rebuilding Venezuela.
Cartels are not rebuilding Venezuela.
They are stealing.
They are extracting.
They are draining what’s left.
If the US comes in and reinvests
If refineries get rebuilt
If infrastructure gets restored
If imports open back up
If food, water, and medicine become accessible again
If people can work and earn with dignity
Then yes.
Let them take all the oil they want.
Because at least something gets built instead of destroyed.
This is something to celebrate.
Not because it’s perfect.
But because for the first time in a long time, there is hope.
Hope that families can eat.
Hope that people don’t have to flee their country.
Hope that Venezuela can function again.
If you’ve never lived through a country collapsing
If you’ve never watched socialism destroy everything around you
If you’ve never had to leave your home because staying meant starvation
Then again
Shut the fuck up.
This isn’t theory.
This isn’t politics.
This is lived experience.
By Stephen Subero
Excelente lectura de la situación Alejandra. Coincido contigo en que una de las prioridades es el acceso al petróleo, pero creo que eso no será suficiente para apaciguar a las gringos. Eso llevándome por las declaraciones de Rubio y Trump donde dan un peso importante al control geopolítico, y a detener el uso de las instituciones gubernamentales para el trafico de drogas.