En camino a River me llega un sms que murió mi abuelo. Anoche, mientras lo acompañé en ambulancia hasta la guardia me miró y tiró "anda a la cancha mañana eeee". Fue lo último que me dijo. Escribo esto desde la Centenario Baja, donde él deseaba que esté. TE AMO VIEJO!❤
Algún día tendrás que despedirte de todo lo que hoy consideras permanente. De tus lugares habituales, de ciertas personas, de tu juventud y de las pequeñas rutinas que ahora parecen insignificantes. Recordar esto no debería hacerte vivir con miedo, sino con más atención. Abraza un poco más a las personas que quieres. Disfruta de una conversación sin mirar el teléfono. Camina sin pensar en llegar rápido. Muchas veces no valoramos un momento hasta que se convierte en un recuerdo.
No necesitas controlar todo lo que ocurre en tu vida para vivir en paz. Siempre habrá cosas que escapen de tus manos: las decisiones de otras personas, los resultados, las pérdidas, los cambios inesperados y aquello que ya ocurrió. Tu responsabilidad empieza en otro lugar: en la forma en la que decides responder. No puedes elegir todas tus circunstancias, pero sí puedes elegir qué clase de persona serás cuando aparezcan.
En la semana, el presidente de River va a hablar. Seguramente presentará a Almada, nos contará una vez más, lo sustentable que es la economía, lo maravilloso que es el club, la infraestructura, el crecimiento, los proyectos y todo lo que River construyó.
Ya sabemos todo.
No queremos escuchar más.
Necesitamos gritar un gol. Necesitamos volver a sentir algo viendo jugar a River. Necesitamos dejar de ser un espanto.
Necesitamos dejar de ser un papelón constante.
Necesitamos que nos pida perdón y asuman que futbolísticamente hicieron todo mal. Y que despidan al técnico. No hay margen para nada.
Merecido campeón España, fue abismal la superioridad y Argentina nunca estuvo en partido salvo los últimos 10 minutos finales del alargue con uno menos y todos cansados. Nada para reprochar, solo me queda la sensación de que el cambio de Molina por Montiel es difícil de explicar.
En épocas de mundial luego de ver jugar a los centrales de la selección con esa personalidad y fiereza en cada partido, es una ironía tener que seguir viendo con la camiseta de River a Martínez Quarta con la cinta de capitán perdiendo contra Aldosivi. El capitán derrota.
Una mueca del destino que en una semifinal de copa del mundo tengamos que vernos las caras con estos tipos. Un escenario con mil condimentos y una batalla que reúne cuestiones deportivas, culturales e históricas. Al enemigo ni un vaso de agua, Inglaterra la concha de tu madre.
💣🔥 “LE VA A DAR UN INFARTO AL GORDO”
Usuarios de Twitter estallaron con la reacción de La Cobra al gol de Universidad Católica que está dejando a Boca afuera de la Libertadores.
Se debería hablar de fútbol, pero hay cosas más graves de fondo. Porque si bien River hoy atraviesa las consecuencias de una grave gestión futbolística que viene de arrastre, hay algo peor todavía: la decisión institucional de convertirnos en un club boludo. Ahí está el punto más grave.
El verso de “vivir y jugar con grandeza” terminó siendo una excusa vacía. Una bandera mal usada que, lejos de elevarnos, nos adormeció. Nos volvió ingenuos. Alejó de la cancha al hincha ortodoxo para darle lugar, en masa, a un nuevo hincha que probablemente, como las golondrinas, se vaya ahora que el verano terminó.
Ese cambio también se refleja adentro de la cancha: futbolistas mucho menos comprometidos, fríos y faltos de carácter, en sintonía con el público que nos metieron. Mientras tanto, te condicionan, te cagan y te cargan. Y una dirigencia muda.
Quieren hacerte creer que con las formas alcanza, cuando en realidad, sin carácter y sin poder, no competís en serio. La grandeza no es ingenuidad. La grandeza es imponer condiciones, es hacerle sentir al rival desde el minuto uno que está jugando contra River.
Y hace rato dejamos de hacerlo. Afuera y adentro de la cancha.
El peor legado de la pandemia fue una generación de pendejos sin sangre en las venas, que viven resentidos con el mundo y ni si quiera se sienten parte de su patria. Sin memoria, sin pelotas, sin perspicacia, sin habilidades sociales. Solo sirven como rebaño para la derecha.
Una gran fijación de una clase de este país (de todos, mejor dicho) es preocuparse por lo que hacen los laburantes en su tiempo libre. No les gusta que disfrute nada. Ni siquiera del ocio. Un resentimiento visceral y tan viejo como el mundo.