Lo escuché toda la mañana. En los autos, en los locales, en los celulares en alta voz de la gente.
Ya sabemos dónde está todo el hidalgo valor de la vida.
A resistir.
Qué proceso tan duro es entender que amar a alguien que ya falleció implica, tarde o temprano, dejar ir la necesidad de que regrese, para empezar a agradecer que coincidimos en esta vida.