Agradezco a Dios por tener a mi familia y conocidos a salvo,pero me acuesto con el corazón arrugado y con un miedo indescriptible,de tener a mi familia lejos y de no poder abrazar a mi mamá y mi hermano.
La vida no es una competencia. No tienes que vivir según los tiempos, decisiones o logros de los demás. Cada quien escribe su propia historia y elige cómo quiere vivirla.