@BLADESHILT — Disculpe mi osadía, don Tristan, pero necesitaba hablar con vos...
Tal y como el hombre le indicó, Carina pasó al interior de la barbería. Se quitó su pañuelo que caía sobre los hombros, y lo sujetó entre sus manos.
@SOBRELOSMUERTOS En cuanto escuchó la voz ajena, Carina se giró para encontrarse con él. Le sonrió, amablemente mientras que asentía con la cabeza.
— Oh, don Elías. Las tengo detrás, déjeme un momento y las voy a buscar.
@BLADESHILT Esos sentimientos eran importantes para la boticaria, quien tenía sus ojos fijos en los ajenos. Lo cierto era que le gustaban mucho.
— Bien, entonces entiende por qué creo que es equitativo.
@BLADESHILT — Quizá no es solo el ramo, Don Tristan.
Se encogió de hombros, colocándose mejor el pañuelo sobre los hombros con una mano. Suspiró y negó apenas con la cabeza.
— Es todo lo que eso conlleva, ¿no cree?
@BLADESHILT — Bueno... Esa es su opinión.
Lo señaló, dejando ver una sonrisa, esa que tanto intentó ocultar. Era difícil no sentirse de esa forma delante del contrario.
— Yo lo veo, de alguna forma, equitativo.
@BLADESHILT — No se preocupe, no me roba nada.
Carina dio algunos pasos hacia atrás y suspiró, soltando finalmente al hombre. Volvió a sujetar las flores contra su pecho.
— Gracias por esto...
@BLADESHILT — Y yo le diré las veces que sean necesarias que no necesita agradecerme porque lo haría una y otra vez.
No se separó de él, algo dentro de ella no la dejaba. Carina dio un paso más, acortando el espacio que los separaba.
@BLADESHILT Alzó una de las manos, dejando la otra contra el brazo del hombre. Acarició su mejilla despacio, usando nada más que su pulgar.
— Ni yo, por eso... Intenté hacer todo lo posible para ayudarle. Y lo haría de nuevo.
@BLADESHILT Carina dejó las flores sobre la primera superficie que encontró, que tenía a su derecha, y se giró para sujetar uno de los brazos ajeno con sus dos manos.
— Debemos estar unidos, no se trata de quién debió hacer qué. Estamos los dos bien, y eso es lo que verdaderamente importa +
@BLADESHILT Tomó el ramo, llevándolo contra su pecho por algunos instantes.
— No era necesario, de verdad —Dijo, aunque las flores la habían hecho extremadamente feliz— Me alegra haber estado ahí, de verdad. Y sé que usted habría hecho lo mismo por mí.
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ㅤㅤ ㅤㅤ pero resulta que, esta vez, la valiente boticaria los esperaba cuchillo en mano. La mujer logró repelir el ataque, y ni ella ni don Tristán se llevaron más que unos rasguños.
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@TRASLAFABULA — Lo siento, es la costumbre... Paso demasiado tiempo encerrada en la botica.
Se sujetó al brazo de la mujer con confianza y cuidado, antes de señalar hacia el frente, tanto con la mano como con la cabeza.
— Necesito algunas cosas de comer para casa y otras tantas para la +