Queremos que la pequeña semilla que plantamos ayer nos dé sombra y frutos hoy mismo. Pero Dios creó el tiempo y sabe cuándo estamos listos para recibir lo que pedimos. Él nunca llega temprano ni tarde. Su momento es absolutamente perfecto.
La ansiedad quiere llenarte de pensamientos de derrota.
Pero la paz de Dios viene a cuidar tu corazón y tu mente. Respira.
No tienes que resolver toda tu vida hoy. Dios irá contigo paso a paso.
Hoy, tu batalla puede ser financiera, familiar o emocional. Si la enfrentas con mentalidad de víctima, perderás. Si la enfrentas sabiendo que el "Yo Soy" está contigo, los muros empezarán a temblar.
Si quieres ver milagros, tienes que estar dispuesto a mojarte los pies. El miedo te dirá: "Te vas a hundir". La fe te dice: "Si me hundo, Él me agarra". La valentía no es la ausencia de miedo. La valentía es obedecer a Dios aunque te tiemblen las piernas.
Que Dios te bendiga y siempre te cuide; que Dios te mire con agrado y te muestre su bondad; que Dios te mire con agrado y te llene de paz. Números 6:24-26 TLA.
Nos apegamos tanto a nuestro pasado, cargamos tantas cosas que ya no nos son útiles, que no podemos disfrutar de las mejores cosas que Dios tiene para nuestro presente.
Dios es el sol de tus veranos; la brisa fresca y el color en tus primaveras; el viento que hace caer tus hojas secas en otoño, y el abrigo en tus inviernos. En cada estación, el abrigo del Altísimo está sobre ti.
Cualquiera que sea tu propósito, encuéntralo, persiste en ello con ¡gusto! Dios no está jugando contigo, no está tratando de mantenerte en la oscuridad en cuanto a tu propósito en la vida, Él quiere que lo encuentres y lo cumplas. Por eso te creó.
¡Oh, la maravillosa seguridad del peregrino nacido del cielo y destinado al cielo! Las muchas aguas no lo ahogarán, ni los fuegos lo quemarán. Tu presencia, oh Señor, es la protección de los santos frente a los múltiples peligros del camino.
Dale tu futuro a Dios y Él puede transformarlo. Él puede alterar tu destino y cambiar tu reputación. No hay hoyos tan profundos que el amor de Dios no pueda alcanzar y sacarte de ahí.
Cuando bajamos en el mundo, es por el Señor, y por ello debemos tomarlo pacientemente: cuando subimos en el mundo, es por el Señor, y hemos de aceptarlo agradecidamente. Entre más seamos humillados por la gracia, más seremos exaltados en gloria.
Cada mañana es una oportunidad para recordar que Dios es fiel, así que recuerda sus promesas y si estás pasando por dificultades ora. Y dale gracias por todo lo que Él ha hecho, incluso por lo que está por hacer en tu vida.
Recuerda el poder de la oración.
Cada desafío superado nos prepara para enfrentar los retos futuros con mayor sabiduría y determinación. Reconoce tu fortaleza interior y la mano protectora de Dios que te ha sostenido en todo momento.
Aprender a perder con fe y perseverancia puede transformarse en una ganancia aún más grande, demostrando que Dios tiene un propósito y un plan más allá de nuestra comprensión. ¡Aprende a perder, para poder ganar!
Algunas veces la victoria más grande que vas a conseguir se encuentra después de "un río crecido" de desafíos, pero lo mismo que dice que los desafíos son grandes y desbordados también indican la temporada de cosecha que llega. Dios te ama y ya quiere verte recogiendo tu cosecha.
Cuando te aferras a esta verdad de que Dios es bueno en todo momento, incluso, cuando no entiendes sus caminos, podrás mantenerte firme y tu confianza en Él aumentará. ¡No permitas que las dificultades de la vida te desenfoquen de quien es Dios! Encuentra consuelo en Su bondad.