Sabés lo que fue para nosotros volver a ver a Oasis después de casi veinte años?
No hablo de escuchar las canciones otra vez. Eso nunca dejamos de hacerlo.
Hablo de verlos ahí.
A los dos.
En el mismo escenario.
Porque mientras ellos estuvieron separados nosotros hicimos una cosa bastante más grave: crecimos.
Tuvimos hijos. Perdimos amigos. Nos enamoramos. Nos separamos. Enterramos gente. Cambiamos de casa, de trabajo, de cuerpo. Algunos perdieron pelo. Otros ganamos panza. Y un día, sin que nadie nos avisara, dejamos de ser los pibes que escuchaban Oasis encerrados en una habitación.
Pero las canciones quedaron ahí.
Exactamente en el mismo lugar.
Entonces volvieron.
Y durante dos horas de show, pasó algo rarísimo: nosotros también volvimos.
Por eso quizás alguien que no quiere tanto a una banda nunca pueda entender qué significa que ahora haya rumores de otra gira.
“Pero si los viste el año pasado”, te dicen.
Sí.
Ese es justamente el problema.
Los vimos.
Después de casi veinte años esperando algo que durante muchísimo tiempo estuvimos convencidos de que no iba a suceder nunca, los vimos.
Y ahora nos dicen que quizás podamos hacerlo otra vez.
Que habrá otro verano. Otro viaje. Otra entrada guardada durante meses. Otra cuenta regresiva. Otra noche sin dormir. Otro estadio lleno de desconocidos que, durante dos horas, van a saber exactamente por qué estamos ahí.
Uno aprende con los años que casi nada vuelve.
La infancia no vuelve. Los amigos que se fueron no vuelven. Nuestros viejos no rejuvenecen. Nosotros tampoco.
Por eso cuando algo imposible vuelve una vez, es un casi como un milagro.
Pero cuando amenaza con volver una segunda vez, ya no preguntás cuánto cuesta la entrada.
Preguntás dónde hay que estar.
Porque ahora sabemos algo que a los veinte años no sabíamos:
que algún día va a ser la última vez.
Y mientras no lo sea, ahí vamos a estar🇦🇷🫶🏻
El partido con Egipto pudo ser el último. Ningún otro estuvo tan cerca, en ningún otro se sintió que quizá estábamos ante el final de un tiempo, una época, eso que ya empezamos a mirar con nostalgia.
Pero Messi, al que le habían sacado un penal, se dispuso a estirar la historia. Ese día, en Atlanta, ciudad que quedará para siempre en la memoria del fútbol argentino, hubo una resurrección. Ese día, Messi y la selección no ganaron apenas un partido sino volvieron de la eliminación.
En esta película, un seguimiento a Messi, se ve a ese equipo que siempre creyó, que nunca bajó los brazos, un equipo que nunca renuncia. Messi salió ese día, además, como máximo asistidor de la historia de los Mundiales.
Y aunque no lo sabíamos, y ahora sí, hizo su último gol con la Argentina. Ya sabemos todo lo que vendría después, pero quizá ahora entendemos mejor sus lágrimas y el abrazo de sus amigos.
📽️ YouTube/NJcomps
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El historico: "TENES QUE CERRAR EL ESTADIO, LOS GENIOS HACEN ESO"
El meme de Coco Basile, nació en julio de 2007 de la mano de un gol del capitán, Lionel Messi. Un gran meme, con un gran gol detras y como siempre MESSI.
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Imagina explicarle a alguien hoy que en 2002 un director compró los derechos de una película de artes marciales de 1976 (Tiger and Crane Fists), usó el CGI de la época para borrar al protagonista original, se metió él mismo en el metraje y redobló TODOS los personajes con voces ridículas.
Eso hizo Steve Oedekerk para crear KUNG POW, la cumbre absoluta del cine absurdo. Mezcló escenas setenteras reales con tomas nuevas en un croma, peleó contra una vaca experta en karate hecha digitalmente y nos dejó frases míticas que 24 años después seguimos repitiendo.
Una genialidad técnica y humorística incomprendida en su momento que hoy es una obra de culto indispensable. 🎬🚬🖐️
#KungPow
Lionel Messi nació en Argentina y luego eligió ser argentino. Solo hay que hacer un ejercicio que dura unos segundos y pensar qué hubiera sido de nosotros, los futboleros, sin Messi.
Y no por lo que ganó. Porque Messi fue mucho más que lo que ganó. Su genialidad no se constituyó en la victoria. Diría que quizá fue lo contrario. Messi fue Messi porque perdió.
Lo que además nos enseñó, por si hacía falta, que hasta el mejor de todos pierde más de lo que gana.
Hace diez años, me autocito, escribí en @revistaanfibia que Messi podía hacernos feliz así como estaba. Eran los tiempos de las finales perdidas, de las frustraciones, y era doloroso, pero estábamos los que disfrutábamos viéndolo jugar, todo lo que hacía de él. Y que, si era por ganar, había más chances de ganar teniendo a Messi.
Messi nos hizo abrazarnos más. Hay amores, vínculos, amistades y reconciliaciones que le debemos a Messi. Nos hizo juntarnos más, contar mejores historias, leer mejores textos. Nos hizo reír más y llorar más. Messi fue nuestras alegrías y también nuestras angustias.
Messi fue el fabricante de felicidad de esta época, el que nos liberó la serotonina con la pelota en su pie zurdo. El que nos alteró el pulso, nuestro sistema nervioso. Vamos a extrañar todo eso y también vamos a saber que en cualquier lugar de este país un pibe va a crecer queriendo llevar la diez, el estandarte de nuestro fútbol, que es el fútbol de Messi. Va a crecer queriendo ser como Messi. Y ahí está su mejor legado.
Que esta haya sido su última participación en un gol con la camiseta de Argentina es maravilloso.
Para ganarle a Inglaterra, en una Semifinal del Mundo, al minuto 92, con 39 años y sufriendo por la salud de su viejo.
Messi es lo más grande que vimos.