Primero lo mejor en mi opinión es aprender teoría, para Micro yo empezaría con el libro ‘Microeconomía intermedia con cálculo’ de Roberto Serrano y Allan M. Feldman. Más adelante, una vez se domine esto, pasaría a libros como el de Mas-Colell et al. Para Macro, se suele utilizar el libro ‘Macroeconomía’ de Olivier Blanchard. Este último lo complementaría con modelos neokeynesianos, que son muy utilizados a día de hoy porque introducen el hecho de que a menudo los precios no se ajustan tan rápidamente (rigideces nominales) que se pueden estudiar en libros como ‘Monetary Theory and Policy’ de Carl E. Walsh o ‘Monetary Policy, Inflation and the Business Cycle’ de Jordi Galí. Para Econometría, en introducción utilizaría el ‘Introducción a la Econometría’ de Jeffrey Wooldridge y luego el ‘Mostly Harmless Econometrics’ de Joshua D. Angrist y Jörn-Steffen Pischke para Microeconometría (muchas herramientas para estudiar causalidad). Para series de tiempo aprendí más con slides de mi profesor José Mauricio, cuyas slides de su clase de la licenciatura (yo vi series temporales con él en el grado) pueden encontrarse en la web de la UCM https://t.co/D0VshMfHDd.
Cuando pusieron la ciclovía aquí en Eduardo Molina, la gente originaria que tenía sus talleres mecánicos, vulcanizadoras y otras talacherías, se opusieron. Yo me acuerdo que me enojé con ellos, ¿cómo podían estar en contra de una ciclovía?
Fueron pasando los años. Poco a poco+
My "Roman Empire is the realization that my life is a lottery win. Somewhere in Sudan, Pålestine, iran, Afghanistan, Iraq or Congo, there is a boy smarter than me. He is more disciplined, more resilient, and holds more potential in his single finger than I do in my entire career.
The only difference? I am siting in a train and he is sting in the rubble of his dreams.
My "bad days" are his wildest dreams.
My "burnout" is a luxury he can't afford because his only job is staying alive.
It's geographical luck and it's a haunting injustice that we all refuse to acknowledge and look away
El acertijo que Varys le plantea a Tyrion sobre el poder, es una joya absoluta📚:
-¿Os dejo con un acertijo, Lord Tyrion? -No esperó la respuesta-. En una habitación hay tres hombres de gran importancia: un rey, un sacerdote y un rico. Frente a ellos se encuentra de pie un mercenario, un hombre sin importancia de baja cuna y mente poco aguda. Cada uno de los grandes quiere que mate a los demás.
>>-Mátalos -dice el rey-, porque yo soy tu legítimo gobernante.
>>-Mátalos -dice el sacerdote-: te lo ordeno en el nombre de los dioses.
>>-Mátalos -dice el rico-, y todo este oro será tuyo.
Y decidme... ¿Quién vive y quien muere?
{....} Después de varias semanas {....}
-Le he dado algunas vueltas -reconoció Tyrion-. El rey, el sacerdote, el hombre rico... ¿Quién vive y quien muere? ¿A quién obedecerá el espadachín? Es un acertijo sin respuesta; mejor dicho, con demasiadas respuestas. Todo depende de cómo sea el hombre de la espada.
-Pero, en realidad, el hombre de la espada no es nadie -señaló Varys-. No tiene corona, ni oro, ni el favor de los dioses, sólo un trozo de acero afilado.
-Ese trozo de acero es el poder de la vida y la muerte.
-Exacto. Pero, si quien nos gobierna en realidad es el hombre de armas, ¿porqué fingimos que son nuestros reyes los que tienen el poder? ¿Por qué un hombre fuerte con una espada se plantearía jamás obedecer a un niño rey como Joffrey, o a un idiota borracho como su padre?
-Porque esos niños reyes y esos idiotas borrachos pueden llamar a otros hombres fuertes, con otras espadas.
-Entonces serían esos otros guerreros los que en realidad tendrían el poder. ¿O no? ¿De dónde salen sus espadas? ¿Por qué obedecen? -Varys sonrió-. Hay quien dice que el conocimiento es poder. Hay quien dice que el poder deriva de los dioses. Otros dicen que el poder lo da la ley
[....]
-¿Vais a decirme la respuesta del maldito acertijo o sólo queréis empeorarme esta jaqueca? -Tyrion inclinó la cabeza hacia un lado.
-De acuerdo -dijo Varys sonriendo de nuevo-, ahí va: el poder reside donde los hombres creen que reside. Ni más ni menos.
-Entonces, ¿El poder es una farsa?
-Una sombra en la pared -murmuró Varys-. Pero las sombras pueden matar. Y a veces, un hombre muy pequeño puede proyectar una sombra muy grande.
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Choque de Reyes - George RR Martin📙
Hasta que leí Las Guerras Napoleónicas. Una historia global (Desperta Ferro), de Alexander Mikaberidze, creí que ya no podía leer nada superior a ese libro. Pero una vez más aprendo que, en cuestiones de historiografía, nunca está dicha la última palabra. Rusia contra Napoleón. La batalla por Europa (1807-1814) (@G_Gutenberg ), de Dominic Lieven, viene a destronar al libro de Mikaberidze de su, hasta ayer, primer lugar de mejores libros sobre Napoleón y la era napoleónica. Es un librazo que deja al lector con una visión completamente nueva y renovada de la invasión napoleónica a Rusia. Lo que Lieven logra en su libro es exactamente lo mismo que Maalouf logra en Las cruzadas vistas por los árabes: una visión completa y veraz de un proceso que sólo conocemos desde una óptica bastante trajinada. Aquí, sin restarle méritos a nadie ni bajar de su pedestal a muchos, Lieven coloca la victoria rusa como un esfuerzo nacional; una victoria planificada, organizada y orquestada en toda regla que unificó a todo el país, al pueblo y a sus élites, y no como el resultado de fuerzas inmanejables, ajenas a los hombres, como el famoso ‘general invierno’. A eso hay que agregar la abrumadora documentación y fuentes nunca consultados o explotados por los historiadores (casi lo mismo que hizo Maalouf) que el autor maneja con una pericia que se aprecia en cada capítulo del libro. Magníficamente escrito, es una de las grandes obras de historia de este siglo y, con toda seguridad, uno de los títulos mayores de la historiografía napoleónica. Leerla va más allá de la obligación académica. Es un verdadero gozo intelectual.
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A raíz del lamentable suceso del suicidio de Sandra, la niña sevillana de 14 años, se está extendiendo por los institutos de toda España, y en las familias de los alumnos, una dinámica que yo no sé hasta qué punto es beneficiosa ni si, en realidad, lo es. Muchos padres, hipersensibilizados por los casos de acoso, están acudiendo a los centros educativos para registrar documentalmente sus inquietudes y traspasar a la institución educativa la responsabilidad de solventarlas. Así, lo que ocurre en las casas, en la calle, en las redes sociales y, por supuesto, también en los institutos, encuentra en estos últimos el punto de apoyo exclusivo sobre el que situar la palanca que, finalmente, haga rodar las medidas oportunas para solventar el caso.
El disparatado aumento de protocolos de acoso escolar abiertos en los últimos meses nos habla de ese papel centralizador que están adquiriendo los centros educativos para afrontar circunstancias que superan, en mucho, la capacidad de actuación del profesorado. Conjurados los malos espíritus o, al menos, controlados gracias al papel registrado en la secretaría del centro, diríase que los padres ya pueden sentir alivio por el peso descargado sobre los hombros de los profesores.
Pero ese alivio, tan humano como comprensible, es también engañoso. No porque el profesorado no deba intervenir —que debe, y lo hace— sino porque estamos confundiendo el espacio donde se manifiestan los problemas con el origen de los mismos. Y, lo que es peor, estamos depositando sobre la escuela un mandato imposible: el de reparar por sí sola fracturas familiares y sociales que se incuban mucho antes de que un alumno cruce la puerta del aula.
Como resultado, algunos docentes viven hoy bajo una sospecha preventiva, atrapados entre la necesidad de actuar con diligencia y el temor creciente a que cualquier conflicto cotidiano derive en un protocolo que les exige una formación especializada que no tienen por qué poseer. Y que puede acarrearles, en el peor de los casos, el final de su carrera profesional. Lo que antes era un roce entre adolescentes —que requería diálogo, paciencia y mediación— ahora se traduce en un expediente formal que convierte a cada tutor en una especie de gestor de crisis, y a cada interacción escolar en un escenario potencialmente judicializable.
No se trata de negar la importancia de la vigilancia ni de minimizar las señales de alarma. La tragedia de Sandra, como la de tantos otros jóvenes, nos obliga a los profesores a mantener los ojos bien abiertos. Pero también a mantener la cabeza fría. Porque si seguimos confundiendo vigilancia con burocracia, protección con delegación, corremos el riesgo de saturar los mecanismos que deberían activarse solo cuando realmente hacen falta.
La verdadera prevención —la que funciona, la que salva vidas— no nace del miedo, sino del acompañamiento. Y ese acompañamiento es necesariamente compartido. La escuela puede y debe ser un pilar, pero no el único; no puede suplantar la presencia emocional en casa, ni controlar la jungla imprevisible de las redes, ni blindar a los adolescentes frente a las inseguridades propias de su edad. Pedirle eso es condenarla al fracaso y, de paso, convertir a los profesores en chivos expiatorios de un malestar que nos concierne a todos en una sociedad, además, crecientemente medicalizada.
Quizá ha llegado el momento de repensar nuestra respuesta colectiva y actuar con menos actas, pero más escucha; con menos trámites, pero más comunidad. Porque, si algo nos enseñan estas tragedias, es que ningún protocolo podrá sustituir al tejido de relaciones humanas que sostiene y de verdad protege a un niño que sufre.
Si hay un libro, entre los muchos que se han publicado —y que son legión— para entender el papel de China en el nuevo mapa de la geopolítica mundial, no hay mejor título que este de Rafael Dezcallar: El ascenso de China. Una mirada a la otra gran potencia (@EdicionesDeusto). Es lo mejor que hay al respecto. En él, su autor ofrece las claves para entender cómo un país con cientos de millones de campesinos empobrecidos pasó a convertirse en la potencia mundial del nuevo siglo. Como ejemplo de lo que digo, presten atención al capítulo que dedica a la pandemia de COVID-19 y cómo ésta aceleró las dinámicas políticas y económicas que ya estaban en marcha. Cuando la pandemia terminó, un distanciamiento mayor al que ya existía antes de ella se había creado entre China y el mundo occidental. Fue un momento clave de la historia mundial. Si quiere comprender la geopolítica del nuevo siglo y el impacto global del gigante asiático, este es el libro. O en todo caso, empiece con este.
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Hoy a los docentes se les pide ser psicólogos, bufones, burócratas… todo menos profesores». Marco Radaelli denuncia una escuela que ha olvidado su misión principal: enseñar. 📚
Para criar a un niño se necesita una aldea entera». El profesor recuerda que la escuela no puede cargar sola con todos los problemas sociales. Educar es responsabilidad compartida @RedANELE https://t.co/GaDXzmeHtb https://t.co/93zsbyt091
Przeworski y Magaloni sobre democracia y autoritarismo
Hoy, a las 17:30 hora de México, hay un evento organizado por @elcolmex y @StanfordCDDRL donde hablan Adam Przeworski y @BMagaloni
Para acceder remotamente al evento: https://t.co/ePPKj1Hzlm
Por eso es de mis politólogos favoritos. Przeworski hoy estuvo en el Colmex y reconoció la crisis intelectual de la época, la de la disciplina y la de él mismo para saber qué va a pasar con la democracia en el mundo. Reconoce lo limitado de nuestro conocimiento e incluso muy sugestivamente cuestiona la defensa de la democracia del status quo que justo nos llevó a donde estamos hoy a nivel global. Profe ejemplar 👏
«Resistimos porque no sabemos hacer otra cosa, porque el acto de resistir es lo único que nos da la ilusión de que aún tenemos control, aunque sepamos que el control es una mentira».
MELANCOLÍA DE LA RESISTENCIA, de László Krasznahorkai.
"Antes existía la pobreza y la pobreza tenía su cultura, ahora existe la miseria, y la miseria no tiene cultura, porque es mero despojamiento"
L. Krasznahorkai #viral#DesafiodelsigloXXl
Este libro editado por @aestevez2009 ofrece discusiones breves y claras de conceptos clave y distinciones importantes en el estudio de la administración pública. Es algo que deberían leer todos los que trabajan en las ciencias sociales.
Descarga libre: https://t.co/wBYdjLNK0P
La felicidad, el erotismo y la literatura.
Autor: Georges Bataille
Temática: Filosofía
Editorial: Adriano Hidalgo Editora
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"El cerebro no se limita a registrar lo que percibe. La mayor parte de la reacción cerebral a un evento o historia se origina en recuerdos de cómo suele desarrollarse ese tipo de evento. En otras palabras, procesamos el presente a través del pasado 1/4