A⃚𝒾𝒹ℯ𝓃H⃚ℯ𝒶𝓋ℯ𝓃
Últimamente ya no me siento cómodo escribiendo, es algo que me pasó con Cass y ahora pasa con Aiden. Iré respondiendo cosas pequeñas o quizá desaparezca por otros 2 años. Lo sigo pensando.
En todo caso; gracias por leer y escribir conmigo.
Conforme se va acercando más a esa 𝒑𝒆𝒓𝒔𝒐𝒏𝒂, siente como todo le da vueltas; palmas sudorosas, sensación de un pálpito creciente en su pecho frío cual témpano de hielo que se va derritiendo a fuego bajo y a la vez alto.
Encariñarse le resultó sencillo cuando habían dos ojos honestos y llenos de vida cuya luz sólo ilumina para él.
Compañía, charlas ambiguas que pasaban por horas… le hizo sentir algo que creyó muerto.
Le hizo sentir humano.
El secreto saliendo a la luz en la relación no parecía causar ningún tipo de miedo y eso le hace sentir completo, aceptado.
Pero hay cosas que no tiene que olvidar… aunque esa relación le llena de placer y dolor a la vez, debe vengar a Gerald, encontrar nuevamente a los Agustine… saber que le pasó a Victoria.
Entre la noche, Cassian se escabuyó simplemente dejando una nota y un beso en la mejilla a su nuevo compañero de vida. Un montón de dudas entran cuando aquellos dos luceros mira, pero la valentía le impide detenerse estando tan cerca de su objetivo.
— Discúlpame…
Una última caricia dejó antes de dirigirse a su nuevo destino: Inglaterra
Alguien desconocido lanzó un hechizo para que esa persona no estuviera sola durante su ida… pues la compañía de un personaje de otro universo le acompañaría.
Con amor, K.
𝑬𝒔𝒄𝒂𝒑𝒂𝒓 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒔𝒆𝒐𝒔 𝒆𝒔 𝒍𝒐 𝒎𝒂𝒔 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒆 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒈𝒓𝒂𝒓
La ciudad se ilumina con las luces de las lámparas de calle, amarillas, otras dejando de funcionar en pequeños tiempos de apenas medio segundo. Los suburbios aunque iluminados siguen teniendo partes donde la oscuridad se asoma.
Un límite claro.
Otro oscuro.
Y ahí donde apenas llega la luz…
Están dos rubies que danzan entre sombras.
El encanto de un vampiro tiende a ser su principal habilidad para atraer presas. La de hoy, una mujer rubia de ojos claros que tuvo la (des)dicha de intentar tener una conversación coqueta con Cassian dentro de un bar.
Entre bebidas de bourbon, risas y algunos comentarios subidos de tono, por fin pudieron irse a un lugar más privado para continuar con su situación particular.
— Eres tan hermosa, rubiecita.
— Puedo decir lo mismo.
La comisura derecha de Cassian se alza de tal forma que deja a la vista su colmillo, sonrisa brillante.
La diestra se desplaza en pequeñas caricias sobre la mejilla femenina; tan suave que parece tocarla con el mismo cuidado con el que trataría a una porcelana.
En ese instante los ojos de Cassian brillan dejando en claro sus intenciones naturales… eso extraña un poco a Danielle, mas no le asusta.
— Escaparte a un bar un viernes en la noche, sola, apagando el celular para que no te moleste tu novio quien te puso el cuerno con tu mejor amiga… — Bastante información para apenas haber hablado escasas horas. — … ¿Te parece bien esto? —
No le permite responder cuando sus labios ya están rozando la mejilla que no está siendo acariciada; se desliza lentamente hasta llegar al oído donde suelta un suspiro que le hace erizar la piel a la mujer.
— Dime, Danielle… ¿Crees en los vampiros?
Danielle apenas suelta un suspiro combinado con una risa nerviosa.
— ¿Es la mejor frase para tensión sexual que se te ocurre?
— No, pero quizá la que más te gusta.
— Lo que no me gusta es que me haces sentir tan pequeña…
— Oh… ¿Entonces no quieres que continúe?
Risa sale de su garganta, ronca, seductora.
Cassian vuelve a su lugar esta vez mirándole a los ojos.
— No hables más…
Danielle al principio creyó que era una orden candente para evitar que gimiera tanto… pero en cuanto vio esos colmillos crecer amenazantes de algo más peligroso se dio cuenta que no, no podía ni siquiera gritar por auxilio cuando aquellas dos agujas atravesaron su cuello -justo en la carótida- ahogándole un jadeo entre placer y dolor puro.
Cassian gruñe, se entierra más en ella bebiendo de ese cáliz rojo que lo llena de vitalidad y calma esa temible sensación en su diafragma; con cada gota, el dolor se hace más apacible conforme Danielle se va poniendo más pálida.
No hay palabras, sólo golpes intentando alejar la monstruosa anatomía de Cassian cuyos resultados son inútiles.
Pasan los segundos y las fuerzas de Danielle se alejan así como su vida es tomada por un vampiro.
Pero al acabar… no sólo la deja, oculta su cuerpo deshecho en el cuarto de servicio y, para encubrirlo, la cabeza le es arrancada desde la raíz y puesta en el bosque más cercano.
No hay pistas.
Ni siquiera algo que seguir, pues Cassian ni siquiera tiene una identidad propia en el mundo moderno.
. . .
Vuelve a descansar a la habitación de un hotel de tres estrellas. Pero cuando la mañana llega, nuevamente esa sensación que grita hambre y presa vuelve.
Lo odia. Demasiado.
Hace sus dientes temblar. Cada parte muscular tensar. Es un ataque de abstinencia absurdo que lo vuelve más agresivo cuando viene en una ola y se estrella.
El anillo solar reposa en su dedo anular derecho, una promesa de proteger y asimismo el recuerdo de su naturaleza.
Salir de día es peligroso, pero necesario.
Lo que no sabe es que se va a encontrar con una persona que voltearía sus planes hasta dejarlos de cabeza.