PRÓXIMO PASO, HACEMOS UN DIBUJITO
Excelente @ClaudioZucho 👏👏
Si el dólar está atrasado y devalúas, luego todos saldrán a decir que los salarios están atrasados.
Los problemas de fondo de 20 años o más, no se arreglan devaluando. Se requiere desregular, desgravar algunas actividades y reducir impuestos para fomentar una mayor eficiencia.
@JMilei hizo, y sigue haciendo, su parte a nivel nacional. Ahora les toca el turno a las provincias y a los municipios.
Es el costo argentino lo que hay que atacar. Devaluar no soluciona nada.
@fedesturze@LuisCaputoAR
🚨 #BRASIL#BOLSONARO#LULA Ya sé que estamos todos distraídos con el operativo de película de espías que hizo el gobierno argentino para ayudar a sacar a los Bolsonaro de Brasil rumbo a EEUU, pero es importante que el árbol no tape el bosque, porque hay todavía muchas cuestiones, muy graves, por aclarar.
1) ¿Por qué se aceptó que un juez sin injerencia en la Justicia Electoral y con conflictos de intereses con Lula (fue su abogado y fue designado por él) permitiera la postergación del cierre de la votación -y lo que es peor en un sistema de voto electrónico sin respaldo en papel, LA INTERRUPCIÓN DEL PROCESO DE TRANSMISIÓN DE DATOS en los centros donde ya se había cerrado la votación- alterando así una parte fundamental del proceso que garantiza la transparencia del escrutinio?
2) ¿Por qué Lula, cabeza del Poder Ejecutivo, amenazó en el debate final a Bolsonaro que si perdía iba a tener “problemas con la ley”? ¿Tenía información calificada o era quien daba la orden? En cualquiera de los dos casos, es una clara violación de la división de poderes republicana que debería valerle, mínimo, una interpelación en el Congreso.
3) ¿Por qué el juez Alexandre De Moraes le impide la salida del país a Bolsonaro, que hasta febrero tiene fueros como senador, SOLO 7 MINUTOS DESPUÉS DE CERRADO EL ESCRUTINIO, POR UNA CAUSA EN LA QUE NI SIQUIERA ESTÁ IMPUTADO???
4) POR ÚLTIMO Y POR TODO LO EXPUESTO: ¿POR QUÉ DEBEMOS CONFIAR EN QUE EL ESCRUTINIO DE VOTOS ELECTRÓNICOS SE HIZO SIN NINGÚN TIPO DE MANIPULACIÓN DE DATOS, CON TOTAL TRANSPARENCIA, Y TOTALMENTE AJUSTADO A LAS NORMAS, CUANDO EN ESTA ELECCIÓN TANTO LULA, COMO SU GOBIERNO Y LA JUSTICIA BRASILEÑA NO HICIERON MÁS QUE MOSTRARNOS QUE NO TIENEN NINGÚN PRURITO EN VIOLAR LAS NORMAS Y LEYES MÁS BÁSICAS DE LA DEMOCRACIA (EL PROCESO ELECTORAL) Y LA REPÚBLICA (LA DIVISIÓN DE PODERES) CUANDO LO ESTIMAN NECESARIO??
Cariñoso mensaje de Beltran Briones a Lousteau.
Cuando vivis (y robas) de los impuestos siempre es mejor mantener un perfil bajo antes de levantar el dedito señalador.
LA PROFECÍA LIBERAL
Hola, mi nombre es Troy McClure. Quizás me conocen de... Ja. No. Mi nombre es Mario Japaz y este texto va a ser largo. Porque para explicar por qué la derrota de Lula y el nuevo horizonte político latinoamericano me hicieron acordar de algo que me predijeron en 2015, primero tengo que explicar quién soy. Y necesito hacerlo sin que esto parezca una alardeada insoportable, porque la realidad es bastante menos glamorosa: soy una persona que hace muchas cosas porque se aburre fácil, que tiene cierta tendencia a hacer pavadas que después se vuelven serias y, sobre todo, un imán bastante impresionante para la gente rara y las situaciones extrañas. Y para las vueltas de la Fortuna, como diría Ignatius Reilly.
Como ya dije, soy Mario. Mendocino, padre, ingeniero y gorila espalda plateada. Algunos quizás me conocen por algún análisis político en redes. Otros por mi empresa de data e IA. Quizás por mi novela El Imperio de los Tecnoperones. O por el Test de Japaz-Goldman, también conocido como Test Político Argentino o, más cariñosamente, "test de peronismo". Algunos, más a lo lejos, me conocerán de Facebook, donde vaya a saber por qué me seguía bastante gente. O por algunos personajes falopa que nacieron de mi perfil en aquella época: Sasha, el niño militante; Elio Musquini, el Elon Musk argentino; y varias criaturas que probablemente merecen quedar sepultadas en la internet de los años 2010. O quizás directamente no me conozcan, que es, estadísticamente, lo más probable.
Pero más importante que si me conocen o no es quién soy. Que tampoco es tan importante, pero hace falta para esta historia. Soy ingeniero. Soy empresario, o eso dicen. Fui consultor durante muchos años. Soy liberal desde la época en que éramos ocho. Tuve, o tengo, una fundación liberal en Mendoza, Wilhelm von Humboldt, y por eso, además de por mi empresa de data, terminé cerca de otras organizaciones como Fundación Libertad, Atlas y la FIL. En redes hice "Liberalismo para la ranchada", una página de liberalismo villero. Teníamos además un grupo bastante activo de liberales en Facebook. Por razones obvias, el liberalismo que después se hizo famoso fue el de Twitter, red en la que yo no participaba porque ya conocía demasiado bien mi tendencia adictiva a las redes sociales. También di algunas charlas mezclando "Los límites de la acción del Estado", del viejo Humboldt, con las ideas de Wissner-Gross sobre grados de libertad en sistemas físicos, tratando de explicar por qué, en sistemas suficientemente complejos, la libertad termina apareciendo como una ventaja. Si. Ya sé. Nerdo nivel supersayayin. Pero hay algo más importante sobre mí para esta historia: tengo un imán gigantesco para la gente rara y las situaciones extrañas. Probablemente sea mi asset más interesante. Por vueltas de la vida he conocido nobeles, empresarios, villeros, billonarios, traficantes de armas, narcos, académicos, poetas, escritores….y dentro de toda la fauna a grandes pensadores liberales como Mario Vargas Llosa, Deirdre McCloskey, Juan Ramón Rallo, Daniel Lacalle, Rainer Zitelmann y varios más. También terminé asesorando empresas y, alguna vez, gobiernos o gente de la política usando data, análisis de redes y modelos para entender situaciones complejas y tomar decisiones. Y, sobre todo, creo que puedo disputar seriamente el campeonato nacional de gorila que más sabe de peronismo. Leí a Perón, leí Mundo Peronista, leí doctrina, discursos, documentos y bibliografía de todos los colores. Lo estudié históricamente, matemáticamente y con teoría de grafos. En algún momento llegué a tener algo parecido a un protocolo para su destrucción. El problema es que estudié tanto el peronismo que probablemente desarrollé síndrome de Estocolmo. Si mañana aparece el genio de la lámpara y me concede una cena con cualquier personaje histórico, existe una posibilidad preocupantemente alta de que le pida un asado con Juan Domingo Perón. Los zurdos y peronchos actuales me parecen tan pusilánimes, llorones y aburridos que a veces me hacen extrañar a mis antiguos adversarios, los soviéticos y los peronchos de bigote, sindicato y vacaciones con la bruja en Las Toninas. Por otro lado, buena parte del nuevo liberalismo me parece intelectualmente bastante vacío, pacato y demasiado conservador. Aun así, apoyo esta alianza temporal con sectores conservadores que no me gustan especialmente, porque considero que hoy la prioridad es la prosperidad económica. Pero lo interesante de la historia que voy a contar es que ocurrió antes de casi todo esto. Yo todavía no hacía análisis político. No trabajaba con data. No existía Milei político. No existía el fenómeno liberal argentino. Apenas había escrito El Imperio de los Tecnoperones. Era 2015. Y, como decía Steve Jobs, a veces los puntos solamente se conectan mirando hacia atrás.
A fines de 2015, Macri acababa de ganar las elecciones y yo tenía que viajar a Chile a visitar un cliente. Apenas aterrizamos en Santiago pasó una de esas cosas que, por algún motivo, me pasan. El avión fue detenido en mitad de la pista. Ejército, bomberos, policía. Había una amenaza de bomba. Después de esperar una eternidad, revisaron el avión y finalmente nos hicieron bajar para controlarnos uno por uno. Mi ingreso a Chile se demoró varias horas. Obviamente, el chofer que habían mandado a buscarme ya no estaba. Pero la Fortuna, que tiene sus formas, decidió compensar el asunto. El dueño del grupo que yo iba a asesorar terminó viniendo personalmente a buscarme. Aclaro algo: yo iba a asesorarlos por un tema de ingeniería. Nada de política. Nada de data. Nada de IA. Ingeniería. Me recibió muy cálidamente y arrancamos hacia Colchagua en un auto ridículamente lujoso. Mi cliente era uno de esos chilenos de un metro noventa, ojos claros, familia tradicional y empresas en casi veinte países. Y, para mi sorpresa, era además muy simpático, culto y excelente conversador. Teníamos varias horas de ruta por delante. Fuimos hablando de todo. En algún momento me di cuenta de que, con bastante sutileza, estaba tanteando mi posición política. Le dije que era liberal y antiperonista. Seguimos hablando un rato, hasta que, mirando un punto perdido en el horizonte de la ruta, me dijo algo así.
Por favor, léase con tonada de chileno cuico: "Oye, Mario, qué lindo esto que está pasando con Macri en Argentina. Ojalá resulte y pueda cambiar las cosas... pero creo que no va a ser así." Yo contesté algo como: "Bueno, veremos. A mí me parece medio tibio, creo que..." Me cortó. "No. No es eso. Es que no es él. Y no es todavía. Pero va a haber un gobierno liberal en Argentina que va a cambiar todo. No sé si en cinco años, ocho o diez. No lo sé. Pero va a pasar. Y va a pasar en Argentina. Porque tiene que ser Argentina. Argentina se va a hacer liberal." Yo, obviamente, empecé a discutirle. "Mirá, no sé. El argentino es estatista, es peronista, culturalmente..." Otra vez me interrumpió. "Argentina se va a hacer liberal porque Latinoamérica necesita una Argentina liberal. Y el mundo necesita una Latinoamérica liberal y librecambista. Y eso sólo puede empezar con Argentina." Ahí dejé de discutir y escuché. El tipo siguió mirando la ruta, casi como si pensara en voz alta. "El mundo está entrando en un proceso de cambio enorme. Europa va a perder peso geopolítico. China ya tiene, y va a tener cada vez más, una guerra comercial con Estados Unidos. Rusia va a intentar recuperar su posición y va a quedar como una potencia militar, pero no económica. Estados Unidos va a necesitar una nueva base occidental. Y su aliado natural va a ser Latinoamérica." Se quedó callado unos segundos y siguió: "Hay países que hicieron muchas cosas bien: Chile, Perú, Colombia. El eje del Pacífico. Pero eso es solamente una columna vertebral. Y una columna vertebral sin músculo no tracciona. Incluso puede retroceder. Está en peligro si no aparece algo que tenga suficiente peso para mover al continente." Y entonces volvió a Argentina. "Ahí aparece Argentina. Por tamaño. Por riqueza. Por historia. Porque siempre fue un jugador estratégico en Latinoamérica, culturalmente, diplomáticamente y como ejemplo. Y ahí va a aparecer... no sé... un outsider. Va a construir una fuerza liberal. Y va a llevar a Argentina por ese camino. Yo ya no decía nada. "Cuando eso pase, Argentina se va a enganchar con esa columna vertebral. Y entonces el resto del continente va a empezar a darse vuelta. Va a ir abandonando esas ideas socialistas y victimistas que tanto daño nos hicieron." Después dijo algo que quedó grabado en mi cabeza: "Latinoamérica como bloque de libre mercado es más grande que Europa. Tiene más futuro, una enorme continuidad cultural, un idioma común en casi todo el continente y muchos menos problemas de integración de los que cree. Va a empezar a darse vuelta. No va a ser fácil. Y el punto de inflexión va a ser Brasil." hizo una pausa.... "Va a pasar. Las condiciones están dadas. Y Estados Unidos necesita que pase." Lo recuerdo como Anton Ego comiendo ratatouille. En ese momento la charla me impactó. Me pareció inteligente, lógica e incluso linda, pero también completamente imposible. Pasaron los años. Yo terminé dedicándome a la data. Después empecé a analizar política. Detecté bastante temprano que algo raro estaba pasando con el crecimiento liberal en redes. Después Milei se presentó a diputado. Después pasó lo que pasó. Y cada vez me acordaba más de aquella conversación en una ruta chilena, con un tipo mirando por el parabrisas y hablándome de algo que parecía ciencia ficción. Pasaba un año y aparecía otra pieza. Otro año, otra. Otra. Y ayer llegamos a lo que aquel chileno había llamado, diez años antes, el punto de inflexión: Brasil. No sé si aquel hombre entendía realmente algo que los demás no veíamos. No sé si simplemente hizo una lectura geopolítica extraordinariamente buena. No sé si tuvo suerte. Y, conociendo mi historial, tampoco descarto que simplemente haya sido otra incorporación a mi colección personal de gente rara. Pero algo cambió para mí. Porque aquel recuerdo, que durante años fue sólo una anécdota extraña, se está empezando a convertir en otra cosa: en una esperanza. La esperanza de una Latinoamérica próspera, abierta al comercio, integrada al mundo y con identidad propia en cada uno de sus países. Una Latinoamérica que deje finalmente atrás la idea de que nuestra historia es solamente una colección de agravios. Que abandone de una vez Las venas abiertas de América Latina como explicación permanente de nuestros fracasos. Que cambie el victimismo por ambición. Que comercie, produzca, compita y crezca. Y que empiece, finalmente, a ocupar el lugar que por tamaño, recursos, cultura e historia podría ocupar: ser uno de los grandes pilares de Occidente.
No creo en las profesias, ni en la manifestación, tampoco creo que pase porque "Estados Unidos lo quiere", pero si creo en las fuerzas del mercado, y como decía Nick Land y los aceleracioncitas, desde fines de los 80s principios de los 90s que metimos al mercado dentro de internet, creamos algo que se mueve por si mismo, mediante acciones mueve dinero, países y economías, movimientos políticos, para consolidarse a si mismo, no es que estamos destinados a serlo, es que es necesario para el mercado en su estado optimo que lo seamos…o quizás aquel chileno estaba completamente loco y yo veo patrones donde no los hay. El problema es que lleva diez años acertando.
Duffard es otro caso de periodista que vive y respira en el Ecosistema Peronista. Todo va bien en el Ecosistema donde todos cumplen sus papeles, hasta que alguien desde afuera viene y dice: vi un video en Twitter donde Duffard decia que era "un delirio" que Maximo Kirchner no pueda llevar a sus hijos a Disney (?). De pronto se rompe la matrix y vemos que Duffard siempre fue lo que es: una mina que cobró millones en publicidad oficial de todas las gobernaciones e intendencias peronistas, mientras cumplía su papel de periodista de investigación. En el Ecosistema peronista cada uno tiene un papel asignado y mientras te quedes en el molde, la guita te fluye. El tema que ahora con las redes estan mas expuestos.
Aviso a los recruiters: la persona que tenés sentada enfrente aceptó tener la entrevista de trabajo con vos porque necesita trabajar. No está enamorada de tu empresa ni la conoce tan bien ni tampoco sabe dónde se ve dentro de 5 años. Le chupa un huevo tu cultura empresarial. Esa persona probablemente tuvo que mandar 100 CV para obtener 1 entrevista (la tuya), así que tratá de no agobiarla con preguntas pelotudas, no le hables como si tuviera 5 años y, sobre todo, tratala con respeto. Si la querés contratar, decíselo de frente, y si no, también.
En el año 2022 un municipio recaudo de tasa de caminos rurales: $ 103.023.398,8 y solo destino a caminos rurales: $
18.125.812,76
Solo el 17,59% de la recaudación fue al destino que fija la tasa.
Que se hace en esos casos?
Seria y clara advertencia de los bancos sobre los intentos del kirchnerismo de regular los préstamos: generará menos créditos, más caros, y más exclusión financiera. Van a provocar lo mismo que con la ley de alquileres, hundir a los que pretenden asistir! 🚨