There is a line out the door to get to the SSPX Mass in North Idaho.
It’s been like this all morning. Packed, standing room only….
This is the 5th mass today, and it’s not the last either.
La jurisprudencia de Fernández vale lo mismo que una mierda pinchada en un palo. No es lo mismo escribir relatos porno, en lo que es un auténtico experto, que poner penas canónicas. Ningún fiel o sacerdote está excomulgado. La confesión y el matrimonio siguen siendo 100% válidos.
Issues in Vatican’s excommunication Decree on SSPX
Fr @GeraldMurray8 notes: since SSPX recv’d permission for Confession & Marriage from Pope Francis, permission must be revoked directly by a Pope
Need document from Pope Leo to remove permission
@RaymondArroyo show source below
El Novus Ordo Seclorum es una obra diabólica. No necesito recordártelo. Tu sensus fidei como católico, te guía.
Las excomuniones son solo una puesta en escena, el psicosocial para predisponerte, moldearte a través del miedo y empujarte a rechazar a la Tradición que es la columna vertebral de TU doctrina católica. Es tu PATRIMONIO y es UNIVERSAL, no solo de una fraternidad. Es lo que no ves.
Demuestra la humildad que exiges y por favor, observa que el fin es reemplazar a la catolicidad por la sinodalidad.
LA MARCA DE LA BESTIA
¿Recuerdan que ayer en el espacio hablábamos que el "reino de Satanás" o “el Nuevo Orden de los Siglos", lema masónico que describe el proyecto de civilización anticristiana, ha sido construido sobre la inversión total, sistemática y gradual del Orden Civilizatorio Católico? ¿Que el método del Anticristo es precisamente la reversión, subversión, de todo lo ordenado en la Creación? Bien. Es por eso que para comprender este tema lo primero que debemos considerar es lo siguiente:
Primero, "sello" y "marca" NO son sinónimos pero existe una polaridad entre el “sello” (σφραγίς) y la “marca” (χάραγμα) que es estructural y antitética. Eso significa que no podemos entender una sin la otra. El apóstol San Juan siempre nos construye el Apocalipsis en paralelos: el Cordero tiene un SELLO para sus siervos (Ap 7:3); mientras que la Bestia tiene una MARCA para sus adoradores (Ap 13:16). Ambas se colocan “en la frente” o “en la mano derecha”.
Ahora, es necesario conocer esta distinción: el sello es un acto de soberanía que dignifica. El sello es entregado por el soberano a un súbdito, en donde este recibe un nombre que le confiere nobleza, linaje, protección. Es una elevación ontológica. El que lleva el sello de Dios es heredero. Por tanto, el sello de Dios imprime en el alma del hombre el título nobiliario de "hijo de Dios". En cambio, la MARCA es el símbolo del acto de dominación que esclaviza. Es una señal impuesta por un amo a su esclavo. Es un estigma de posesión. La palabra χάραγμα NO se usaba para sellos de adopción o nobleza, sino para la marca a fuego que se ponía en la frente de los esclavos fugitivos, en el ganado, o en los soldados de los ejércitos imperiales como señal de pertenencia inalienable. La marca no es sacramental, es vulgar. Por ello, también eran palabras o frases que debían ser repetidas para expresar la pertenencia o adhesión ("reniego de", "pertenezco a"). Ese "marcar" a alguien no sucedía en un pacto entre iguales porque era un instrumento de control. Y quien recibe la marca no es ennoblecido; es inventariado. Pierde su nombre propio para ser reducido a un simple número, a una propiedad,
Entendiendo esto, la exégesis católica nos dice:
1. Que el "sello de Dios" es sacramental y espiritual. Desde los Padres de la Iglesia (hablamos de Ireneo, Hipólito), el sello de Dios en la frente es la unción del Espíritu Santo recibida en el bautismo y la confirmación. ¿Por qué? Porque la frente es el lugar del rostro, de la identidad pública, de la vergüenza y el honor. Recibir el sello de Dios significa ser marcado como propiedad de Cristo, confesar su nombre abiertamente y tener la ley de Dios escrita en el entendimiento (cf. Ez 9:4, donde los hijos de Dios que "gimen por las abominaciones" llevan la señal de la cruz en la frente). No es una "tinta física" pero se manifiesta en actos externos: la señal de la cruz al orar, la confesión de la fe, el rechazo a la idolatría, la resistencia contra el error. Sabiendo esto y conociendo la obra subversiva y de inversión del orden que hace el diablo, los profetas revelaron entonces que:
2. La marca de la Bestia es un contra-sello.
Si el sello de Dios es la gracia y la confesión de Cristo, la marca de la Bestia es la adhesión a un régimen anticristiano. La palabra χάραγμα significa “grabado”, “impresión”, como la que se ponía en los documentos oficiales o en la frente de los esclavos para indicar a quién pertenecían. En ese contexto cultural, la marca podía ser material -un tatuaje, un hierro candente, una insignia-, pero el verdadero significado es jurídico y espiritual: declarar públicamente que uno pertenece a la Bestia, que adora su imagen, que acepta su autoridad. Recordemos que el Adversario es un LEGALISTA: necesita un código externo coactivo porque no puede obrar desde la gracia ni desde la caridad, solo desde la ley impuesta. Eso nos lleva a la tercera pregunta:
3. ¿La marca de la bestia es mental o material?
Puede utilizar ambas ordenadas jerárquicamente. Recordemos que los padres de la Iglesia no dividieron tajantemente entre lo "mental" y lo "material". De hecho, Santo Tomás de Aquino dice que la marca puede ser entendida de dos maneras:
Espiritual: es la adhesión interna al corazón a la Bestia, es decir, la apostasía de la fe y la sumisión a su decreto.
Corporal: es un signo externo impuesto como condición para comprar y vender, que sella pública y jurídicamente la adhesión espiritual. Pero aquí viene lo más siniestro: la palabra es un acto corporal porque procede del cuerpo. ¿Que significa esto? San Agustin lo explica bien (lean De Magistro I, 2): el verbo interior se hace verbum vocis cuando la mente y el cuerpo lo expresa. Por tanto, pronunciar una fórmula, leer un decreto, corear una consigna o maldecir a los santos es un acto corporal en el sentido más pleno del término. Por eso: vocalizar un decreto de odio contra los sellados puede ser la marca corporal de la Bestia.
Y aquí se entiende el acto público conducido por la Bestia de llevar a sus esclavos a adherirse a ella, bajo la amenaza de ser "eliminados" espiritual o físicamente. Con lo cual, en julio del 2026, ante un hecho histórico en donde la jerarquía sinodal exige, como condición para “comprar y vender” (es decir, para permanecer en la comunión visible, en los sacramentos, en el comercio lícito de la vida social), que el fiel pronuncie una fórmula de condena contra la FSSPX, contra la Misa tradicional, contra los obispos que resisten y contra sus fieles, para no perder su lugar en el sistema, es siniestro. El esclavo las pronuncia públicamente. Ese acto corporal es la marca en la frente o en la mano derecha.
En la frente: si se pronuncia públicamente, con convicción, ante testigos, confesando la adhesión al sistema.
En la mano: si se pronuncia con reserva mental, por necesidad práctica, firmando un documento, suscribiendo un decreto, sin convicción interior pero con la intención de seguir operando política y económicamente.
Ambas van unidas. La apostasía interna se consuma en un acto externo de homenaje. La tradición profética (por ejemplo en Daniel con la adoración de la estatua o Macabeos en el decreto de sacrificar a los dioses paganos) muestra que los gobiernos impíos exigen un acto visible de lealtad. Ese acto es la “marca”. No es solo mental: es un gesto concreto -una firma, un juramento, un acto litúrgico, una condena pública- que compromete a la persona ante el poder.
La tradición de los mártires lo confirma.
En los procesos de los primeros siglos, el acto externo que sellaba la apostasía era precisamente la vocalización de una fórmula: “César es el único Señor” (Κύριος Καῖσαρ). No necesitaban ofrecer incienso. La confesión verbal era suficiente para ser considerado apóstata. Lo mismo ocurría con los libeláticos: aquellos que obtenían un certificado (libellus) de haber sacrificado sin haberlo hecho realmente, eran considerados caídos porque su nombre quedaba registrado y ellos aceptaban públicamente el sistema. La palabra escrita y la palabra hablada eran el vínculo corporal de adhesión a la Bestia.
El Apocalipsis no se escribió para que adivinemos el futuro. Se escribió para que sepamos reconocer el presente. Esto que han leído se llama TRADICIÓN y no es un lujo, es una necesidad. Si la Iglesia institucional de hoy la odia, es porque la Tradición expone la apostasía y expone a LA BESTIA.
La declaración de Tucho Fernández es inválida porque:
1- Contradice la jurisprudencia constante de la Santa Sede.
2- Ignora el requisito de culpabilidad subjetiva (canon 1321).
3- Impone una pena colectiva sin proceso individual (canon 1312).
4- Declara cisma donde hay desobediencia disciplinaria, no negación del primado.
5- Es un acto arbitrario de una autoridad eclesial que ha perdido el vínculo con la Tradición.
Los fieles de la FSSPX no están excomulgados. La declaración de Fernández es, en el mejor de los casos, un acto nulo; en el peor, una persecución injusta y abusiva contra los hijos fieles de la Iglesia que luchan por preservar la fe.
Esto no es para reírse, señor. Esto es muy grave.
Esto es una vergüenza hacia la Guardia Civil.
La directora es una presunta delincuente investigada por los supuestos delitos de obstruir a la justicia y prevaricar en el caso Leire, según la Audiencia Nacional.
No nos vamos a quedar quietos, atentos a las próximas horas.
@eldebate_com Vaya, a los Gabilondo les gusta casarse por la Iglesia y con todo el boato, pero no les gusta que lo hagan los demás. Conste que me parece fenomenal y doy mi enhorabuena a los contrayentes.
Issues in Vatican’s excommunication Decree on SSPX
Fr @GeraldMurray8 notes: since SSPX recv’d permission for Confession & Marriage from Pope Francis, permission must be revoked directly by a Pope
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