Aunque no sea muy cívico, duda que alguno de ambos vaya a limpiar el desastre esa misma noche.
En su lugar, Zen se afana con sus propios bolsillos, buscando un pedazo de cartoncillo negro que acerca al contrario.
—— Sí, Zen.
Confirma, aunque en ese mismo rectangulillo +
Su rostro fue de sorpresa pero solo la necesaria para que fuera notoria en él, que suele ser la persona más inexpresiva de la sala.
Asintió varias veces ante la aclaración, pero seguro se le olvide la mañana siguiente.
—————— ¿En serio?
( … )
enseñar la consola esta. Y las veintemil razones por las que Final Fantasy también es un "clásico de verdad".
Que a lo mejor sonaba abrumador, pero el pelinegro lo ofrecía con la mejor de las intenciones.
—— Ah, y buenas noches. Espero que llegues bien a casa. Mejor que +
autosuficiente y volvió a apartarse lo justo y necesario. Fue entonces cuando cayó en cuenta de la difunta botellita sobre el suelo.
La forma en la que se encogió de hombros decía todo lo que pudiera haber opinado al respecto.
—— Pero, no, no los tiene. Aunque podría tenerlos.
La consola acabó en su bandolera, las cejas de Zen muy arriba, y la botella que descansaba sobre su cabeza a freír puñetas, algo que el pelinegro ignoró.
Estaba ocupado virando sobre el banco para poder acomodarse sobre el asiento de rodillas y encarar a Henry como +
Los golpes que daba con la punta de los dedos sobre la consola eran de aburrimiento. El ruido de sus anillos moviéndose eran rítmicos y le distraían lo suficiente para que se le hubiera pasado el típico saludo.
Solo miró sus manos y le devolvió la mirada al rostro.
( … )
—— Ah, pero, que sepas . . . —— Alzó el índice en dirección de Henry, casi acusatorio. —— Que son de la misma década, el primer Final Fantasy se lanzó en Japón a finales de los ochenta. Es un clásico de verdad.
Contento con dárselas de listo, estiró una sonrisilla +
fuerza a la misma.
Las sombras de la noche escondían muchas manos largas y blablabla. Pecaba de desconfianza.
—— Pero merece la pena, es como un miniordenador, ¿sabes? Así que puedo ir de ordenador a miniordenador y . . . pues eso. Está guay.
Si no le hubiera escuchado cruzar palabra con Gadiel, no habría tenido la oportunidad de articular su acto enigmático del día.
A decir verdad, estaba la mar de satisfecho. Había cierto orgullo en ese meneíllo negativo de su testa.
—— Nope. Soy Zen.
No se hizo tan rápido de un nombre ¿verdad? Su nariz se frunce con curiosidad, porque no recordaba haberse dirigido a esta persona anteriormente.
Igual y han coincidido, no es la primera vez que pecaría por ser el antisocial habitual.
—————— ¿Te conozco?
( … )
a los interrogatorios inocentes y la necesidad de satisfacer aquella curiosidad casi felina.
—— ¿Uh? Ah, s��... Ahorré un par de meses para esto. Es algo cara.
Por eso, cuando dirigió su mirada al rostro ajeno y perdió visión de su consola, hábiles se agarraron con más +
Después, inclina la consola lo suficiente como para que quien le usa de reposavasos humano pueda echarle un vistazo a la pantalla.
—— Final Fantasy. Resonance. La demo. —— Sí, va añadiendo la información a cuentagotas. Es que se distrae. —— ¿Tú juegas a algo?
Levanta mirada desde la cuestionable comodidad de su banquito y . . .
—— Hi, Henry.
Ha escuchado su nombre por aquí y por allá durante la velada, aunque lo pronuncia con un inglés imperfecto y esotérico, como si fuera producto de un ejercicio de adivinación malrollero.
Una de las botellas que Odd le dio, dejó descansar sobre la cabeza de Zen. Sin permitir tampoco que se deslice por completo de entre sus dedos y se fuera a caer.
—————— ¿Qué estás jugando?
En un perfecto inglés, pregunta.