Descansó los antebrazos en la banca, definitivamente Dani le mataría.
Henry olvidó que se había acercado para ofrecerle algo de beber, pero ya no hay nada que darle.
—————— En fin, te dejo de molestar… ¿Zen, dijiste que era?
Su pronunciación es mala para un nombre tan corto.
Su rostro fue de sorpresa pero solo la necesaria para que fuera notoria en él, que suele ser la persona más inexpresiva de la sala.
Asintió varias veces ante la aclaración, pero seguro se le olvide la mañana siguiente.
—————— ¿En serio?
( … )
La consola acabó en su bandolera, las cejas de Zen muy arriba, y la botella que descansaba sobre su cabeza a freír puñetas, algo que el pelinegro ignoró.
Estaba ocupado virando sobre el banco para poder acomodarse sobre el asiento de rodillas y encarar a Henry como +
Hasta tiene pilas radioactivas el suyo.
El varón debe estar con el alcohol hasta la coronilla, porque usualmente no habla más de cinco palabras. Si le hacen limpiar la botella, se dormirá en la acera.
—————— Supongo que soy más de lo que ya sé que me gusta.
( … )
El buen humor le da el suficiente empujón para llegar al otro extremo de ser un maleducado andante. Motivo por el que quita la revista de las manos ajenas y se lo pone a leer él mismo.
Error. No entiende el idioma.
—————— ¿Qué lees que es tan entretenido?
En inglés.
Es raro ver a Henry sin su habitual ceño fruncido y actitud desafiante que refleja y echa tanto humo como los autos en su taller.
Tampoco es que algo milagroso le sucedió, casi. Que el correo le haya traído los repuestos semanas antes, es un buen motivo.
( … )
La extendió. Estaba apagada pero se notaba el paso de los años, hasta los botones estaban borrados y el nombre se había esfumado. Era lo que usaba cuando entraba en periodos donde no quería hablar con nadie.
—————— ¿La tuya los tiene?
Los golpes que daba con la punta de los dedos sobre la consola eran de aburrimiento. El ruido de sus anillos moviéndose eran rítmicos y le distraían lo suficiente para que se le hubiera pasado el típico saludo.
Solo miró sus manos y le devolvió la mirada al rostro.
( … )
Si no le hubiera escuchado cruzar palabra con Gadiel, no habría tenido la oportunidad de articular su acto enigmático del día.
A decir verdad, estaba la mar de satisfecho. Había cierto orgullo en ese meneíllo negativo de su testa.
—— Nope. Soy Zen.
—————— El tetris, pacman, etc.
Se alejó un paso para palmear el overoll por encima hasta sentir la localización de la consola. A diferencia de la de Zen, llevaba un par de años (muchos, en realidad) desactualizada. Una retro de los 80, en un mal estado.
( … )
Con el borde del índice, deja un pequeño <<tap>> en la parte trasera de la consola. Más que el juego, es casi seguro que lo que llama la atención de Henry es la tecnología.
—————— Esto se ve caro.
¿El FF? ¿El aparato? No aclara.
No se hizo tan rápido de un nombre ¿verdad? Su nariz se frunce con curiosidad, porque no recordaba haberse dirigido a esta persona anteriormente.
Igual y han coincidido, no es la primera vez que pecaría por ser el antisocial habitual.
—————— ¿Te conozco?
( … )
Levanta mirada desde la cuestionable comodidad de su banquito y . . .
—— Hi, Henry.
Ha escuchado su nombre por aquí y por allá durante la velada, aunque lo pronuncia con un inglés imperfecto y esotérico, como si fuera producto de un ejercicio de adivinación malrollero.
Se recargó en el respaldo del banco hacia delante, por lo que su mirada no tardó en volver al juego. Algunos de los mechones tras su oreja caen y estorban, así que da gracias mentales que tiene el cabello recogido.
—————— Solo clásicos.
( … )