Las imágenes de Semana Santa, antes que cualquier cosa, son Fe y devoción. Es encontrarse con Cristo y su Madre.
Y solo hay un camino por el cual llegar a ellos: la Iglesia Católica. Todos los que quieran jugar desde fuera de nuestra Madre la Iglesia no quieren a sus titulares.
El mundo de las Hermandades y Cofradías atrae a mucha gente a la Iglesia, no cabe duda, pero las Hermandades y sus juntas de gobierno, acompañadas de los sacerdotes y obispos, deben enseñar a sus hermanos y devotos la fe de la Iglesia.
Muchos se creen que las Hermandades son un fin, y no, son un medio por el cual encontrarte con el Señor, ese que SÍ está presente en la Iglesia, dentro del Sagrario y que muchos cofrades (no todos) ignoran yendo solo a rezar antes sus sagrados titulares.
(Es como si llegas a tu casa y en vez de saludar a tus padres y contarles qué tal el día, vas a unas fotos de ellos y te pones a hablarles).
Se debe de enseñar el verdadero valor de Jesús Eucaristía, de acudir a Misa todas las semanas, de la confesión frecuente…
Hay que admitir que muchos seminarios (sobre todo andaluces) están llenos de jovenes provenientes de este mundo, por lo que las Hermandades, si se vive bien, son un gran caladero de vocaciones.
Para ello se debe de tomar en serio la formación en el mundo cofrade, pero antes de salir fuera, ir a los que mandan, a los hermanos mayores y sus juntas de gobierno, y que no haya “Kofrades”, sino verdaderos cristianos coherentes con su fe (con los defectos que todos tenemos por supuesto) y que no den una mala imagen, porque tanto lo malo como lo bueno que hagan, lo harán como Iglesia.
También tener comprensión con los párrocos. Las Hermandades no son ni el centro del mundo ni de la Iglesia. Respetar las decisiones que tomen desde la jerarquía de la Iglesia, con filial afecto al Papa, obispos y sacerdotes, aunque afecte a nuestra hermandad.
Trabajemos entre todos en hacer de este ambiente de las cofradías un mundo en el que de verdad nos acerque al Señor. Que eso esté siempre antes que el arte, la música y la solidaridad.
A las hermandades se va a servir, no a ser servidos.