Hay un lenguaje de amor que pasa desapercibido y es la consideración.
Es esa persona que piensa en cómo te sientes antes de decidir, que cuida los detalles y busca hacerte el camino más fácil, en esos pequeños gestos, se mide realmente cuánto le importas.
Hay muchas personas que desearían compartir un momento contigo, que te invitarían a cualquier lugar porque disfrutan de tu compañía, tus ocurrencias y tu forma de ser. Así que deja de perseguir a quienes no te valoran y aprende a apreciar a quienes realmente merecen estar en tu vida.
Cuando alguien venga a ti con un problema, aprende a escuchar antes de responder que tú estás peor. A veces, acompañar consiste simplemente en estar y en entender que esa persona nos necesita.
Si alguna vez quieres saber cuánto te ama alguien, mira lo que hace por ti el día de tu cumpleaños. No por el regalo ni por cuánto gasta, sino por las ganas que tiene de hacerte sentir especial.
No soy complicada, simplemente siento todo con intensidad. Puedo pasar del amor más profundo a la indiferencia, del perdón al límite, de la nostalgia al desapego. No sé sentir a medias: cuando quiero, me entrego; cuando decido soltar, lo hago de verdad.
No me gusta la vergüenza. Nunca me pongas en una situación en donde la gente pueda reírse y hablar de mí. Si estamos juntos, ya seamos pareja o amigos, nuestras altas y bajas son personales.
Nosotros podemos perdonarnos pero no le des a la gente una oportunidad de hablar sobre mi
Estoy tan feliz de haber sido criada de la manera en que fui, no lo apreciaba en ese entonces, pero, la forma en que algunos de ustedes hablan, piensan, planean, mienten, traicionan por la espalda... estoy agradecida por la integridad, los valores y la dignidad que me enseñaron
Hay códigos que se respetan y límites que no se cruzan, incluso cuando nadie está mirando. La lealtad, el respeto y los valores se demuestran precisamente cuando tienes la oportunidad de hacer lo contrario y eliges no hacerlo.
Si me ven volviendo a ser detallista con alguien, comprándole detallitos, queriéndolo y presumiéndolo, déjenme, porque ninguna decepción me hará cambiar mi forma de amar.
Valoro mucho a esa gente que pide perdón, que expresa que te extraña, que acepta sus errores, que habla contigo después de una diferencia. Valoro a esa gente que prefiere perder el orgullo antes que perderte a ti, porque es la gente que vale totalmente la pena tenerla cerca.
El amor bonito no se encuentra, se construye. No llega por suerte ni por destino; llega cuando dos personas deciden crecer juntas, enfrentan sus miedos y aprenden a elegir el respeto, la paciencia y la intención día tras día.