Cuanto más envejezco, más entiendo que estar en paz vale más que cualquier emoción intensa… días sin ruido, un rincón ordenado, dormir sin prisas, sentirme a salvo y rodearme de gente que suma en lugar de restar
hay un episodio de Bob Esponja en donde se pone a llorar porque ya no quiere ser un adulto, y solamente quiere que su abuelita le haga galletas. bueno, así me siento yo